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El Trading y los Pilares del Karate-Do

He acabado la primera parte mi curso. El balance es positivo, como era de esperar. Algunos profesores mejores que otros, pero todos ellos buenos profesionales, capaces y conocedores de su materia. He aprendido algunas cosas nuevas y he mejorado otras que ya conocía.

En uno de esos ratos donde no necesitaba más que un 10% de concentración [básicamente porque se estaba explicando alguna parte que ya sabía] me planteaba en qué radica la diferencia entre este tipo de formación tradicional y la específica para el trading. ¿Son comparables?

La verdad es que mi conclusión es que, claramente, no lo son. En un curso de tradicional se muestran una serie de técnicas que, aplicadas en los casos apropiados, son siempre efectivas y obtienes los resultados esperados. Son caminos directos y técnicas depuradas que te facilitan la vida y te ahorran trabajo. Nada que ver con tu estado de ánimo ni con tu actitud psicológica. Funcionan siempre.

Lo seguí pensando un rato más y acabé llegando a la conclusión que lo que a mi juicio más se parecía a la enseñanza del trading podía ser la del karate. En mis años mozos me dediqué un tiempo a la práctica de ese arte marcial. Tuve una lesión larga y ya no volví a castigarme manos y pies contra el saco de arena. Eso que me perdí…

Pero, a lo que íbamos, que era el posible paralelismo. El maestro o sensei empieza por enseñarnos los movimientos básicos, de golpe y esquiva, con manos y pies. Una y otra vez. Mil repeticiones hasta que consigues una técnica aceptable. Luego empiezas con los katas, una especie de danza-combate contra nadie, donde golpeas al aire una y otra vez, mientras te convences que estás luchando contra alguien o contra muchos al tiempo.

Cuando el maestro considera que estamos preparados, nos permite los primeros combates [kumite] contra compañeros de dojo de tu mismo nivel y peso y, si mejoramos mucho, incluso contra otros dojos o escuelas. Y así, muy poco a poco.

Ahora les explicaré cuál el camino habitual del trader como si de un aspirante a karateka se tratase.

Los más prudentes leen algunas cosas en Internet, leen en los foros algunas brabuconadas de cinturones blancos o amarillos (o sea, novatos-pardillos) y se creen preparados para su primera competición. Se meten contra pesos pesados y duran dos segundos antes de caer noqueados en el primer combate.

Entonces se compran un libro o [si son listos] se apuntan a un dojo y se ponen en manos de un maestro. Acuden un par de veces, pero cuando ven que es cuestión de repetir los mismos movimientos mil una vez, les parece una pérdida de tiempo y lo de los katas una majadería. ¿Para qué andar pegando puñetazos al aire? Eso es para tontos danzarines, y ellos ya conocen las técnicas básicas y sienten preparados.

Se apuntan a su segunda competición, les pegan una paliza por combate y le echan toda la culpa al maestro porque –según ellos- no les enseñó bien.

A partir de ahí, refundan el karate, incorporan sus propias técnicas copiadas de las películas de Bruce Lee [be water, my friend] y ya se consideran capacitados para saltar muros brincando como gatos. Pero la cosa no funciona y les siguen pegando palizas.

Si sobreviven y tienen suficiente cordura, volverán al dojo para que el maestro les enseñe los pilares básicos y fundamentos del karate-do, que no tienen nada que ver con romper ladrillos a puñetazos ni caminar por paredes, sino con el respeto, la justicia, la armonía y el esfuerzo, aderezados con la humildad, la modestia, la paciencia y otros muchas virtudes de este nivel, que hay que trabajar para conseguir.

Y, a partir de ahí, a repetir. Y repetir. Y sudar. Y perder. Y aceptarlo. Y volver a perder, y felicitar al rival. Y aprender de él. Y cuando se gana, hacerlo con humildad. Y respetar al rival. Y no creerse nunca mejor que nadie. El camino del karate-do no tiene fin y todos somos perpetuamente aprendices… Y yo también me reconozco ahora en algunas de estas situaciones haciendo el majadero, pegándome con pesos pesados y cayendo al tatami a la primera bofetada.

En eso el profesor del cursillo empezó un nuevo procedimiento que no conocía y me dispuse a prestarle atención. Que hay que estar por lo que estamos…

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2 responses to “El Trading y los Pilares del Karate-Do

  1. …Aqui estoy yo …mis manos están vacias y no tengo ningún interés en atacarte
    …pero si me agredes a mí o a mí gente …me defenderá con ellas !!!

    …Así lo explicó el “Sensei” en el “Dojo” el primer día de clase
    …y hasta que una lesión de rodilla me apartó lo ejercitaba diariamente

    …Cuanta razón tienes en lo que escribes y que recuerdos me has traido con este POST

    …Gracias BLAI5

  2. Después de 15 años prácticando kartedo, nunca lo había relaccionado con el trading o los mercados, aunque mi sensei siempre nos dice:
    “El karatedo es un arte marcial, un estilo de vida…Y n un deporte. Debemos de aplicar nuestros conocimientos y aptitud, dentro y fuera del dojo”.
    Por si os sirve, os dejo el dojo kun del Sochin-do , mi Dojo.

    _Buscar la perfección del carácter.
    _Derfender el camino de la verdad sincera.
    _Demostrar un espíritu fuerte.
    _Demostrar cortesia.
    _Evitar la inmprudencia.

    Saludos,

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