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Inversión, Especulación y Ética (09/10)

badge4Algo que me ha hecho siempre una especial ilusión es romper de una vez por toda ese estúpido cliché de que para participar en los Mercados hay que ser inmoral o, como mínimo, estar dispuesto a serlo. Es falso que haya que serlo para obtener buenos resultados. Lo que hay que ser es inteligente, sagaz, disciplinado y estudioso; pero para nada hay que hacer gala de ser un egoista desalmado.

Participar en los mercados es lo que hacen Bancos y entidades financieras con nuestro dinero. Y mientras nos compensan con un 2% anual, ellos obtienen 100%.

Una de las pocas cosas que me harían realmente ilusión es que los jóvenes no pierdan tantos años como yo en conocer los Mercados, en creerse la mentira de que nuestro dinero está más seguro en las manos de nuestro Banco o Caja, que saben cuidar mejor de nuestros intereses económicos que nosotros mismos. Eso es falso. Nadie mejor que tú para defender lo tuyo.

Y tampoco crean que la inversión los convertirá en monstruos avariciosos y sin corazón. También puedes utilizar tu habilidad en la especulación para equilibrar el mundo. ¡Por qué no! Muchos pocos hacen un gran mucho.

Otro mundo es posible y no me voy a cansar de reivindicarlo. Procuro por mi bien, pero NO SÓLO por el mío. Igual que cuido y procuro por mis hijos, mi familia y mis amigos, también me preocupan aquellos que han sido injustamente privados de la más mínima oportunidad.

Jamás seré un tiburón de los negocios ni me enriqueceré con la especulación [aunque le saque mayor rendimiento a mis ahorros de lo que haría cualquier banco], pero cada mañana cuando me mire en el espejo espero ver un buen tipo sonreirme al otro lado. Y, eso, no tiene precio.

Importa el Qué. Importa el Cómo.

Muhammad Yunus, Otra Clase de Referente

Delicia Merece Una Oportunidad

Steenbarger y La Virtud de la Integridad

Importa el Qué. Importa el Cómo.

Hace algún tiempo tuve una larga conversación en sobremesa sobre negocios e inversiones. Uno de mis interlocutores [el más vehemente] sostenía que el único objeto de cualquier operación [y, por extensión, de cualquier negocio] era obtener el máximo beneficio en el mínimo tiempo. Creo que se quedó bastante sorprendido cuando negué a la mayor tal afirmación.

Dedicaré a explicarlo un par párrafos en este humilde blog aunque sólo sea para reivindicar mi resistencia ante ese tipo de pensamiento único económico-empresarial.

Reduciéndolo al absurdo [que es siempre el camino más corto] estar de acuerdo con esa afirmación invita a pensar que, si ese es el único objetivo, el objeto del negocio y los medios para obtenerlo son secundarios. Así, pues, sería comprensible dedicarse a los negocios más lucrativos, que son los que más beneficios reportan en menos tiempo como, por ejemplo, el tráfico de drogas, la prostitución, el robo a gran escala o cualquier otro de ese estilo. ¿Alguien duda que esos son los negocios más lucrativos y, por lo tanto, los que ofrecen mejor relación beneficio/tiempo? Sí, son ilegales. Pero eso es un detalle que [si vuelvo arriba] no había entrado en la primera ecuación.

Si eres de los que descartaría los negocios ilegales, pues bien, estamos de acuerdo y del mismo lado. Ya sabemos que la primera premisa no es absoluta y admite matices.

Cartel UNICEF contra la explotación infantil

Pero lamento que no los hayas descartado también por inmorales. Hay un montón de negocios hoy que, siendo legales, son completamente inmorales. Lamentablemente existe una miriada de empresas que se dedican a negocios inmorales o utilizan medios inmorales para hacer negocios. Y aquí encajaría la explotación infantil, la degradación del medio ambiente, el maltrato a los trabajadores, las actividades contra la salud pública, las relacionadas con el tráfico de armas y un largo etcétera que cada cual sabe dónde empezar y acabar.

En este punto dejaría dos líneas en blanco para que los hábiles y bien pagados portavoces mercenarios [con su moralidad reversible] viniesen a justificar esos atropellos y bajezas simplemente porque quienes las comenten son poderosos y les pagan para disculparlos. Aunque seguro que también tendríamos algún voluntario defensor, esforzándose en demostrar que tiene tan pocos escrúpulos como los que las cometen. Aspirante a secuaz, todo lo más. Postulante a encargado de maquila. Pero no vale la pena porque no me van a convencer.

Les voy a poner un ejemplo real. Algunos ilustres apellidos y fortunas, tanto en España como en Europa [con títulos nobiliarios y prebendas eclesiásticas], se forjaron con el tráfico de esclavos africanos hacia América en los siglos XVIII y, muy especialmente, XIX. Fueron negreros.

Esto no se enseña en nuestras escuelas [no resulta muy patriótico], pero la abolición de la esclavitud en España no se promulgó hasta 1880, ya durante el reinado de Alfonso XII. Hasta entonces la esclavitud no fue formalmente abolida [o sea, declarada ILEGAL] en todo el territorio español, peninsular y de ultramar. Fuimos la última nación europea en abolirla.

Entre 1837 y 1880 los prebostes esclavistas realizaron todo tipo de maniobras obstruccionistas, legales e ilegales, hasta un intento de golpe de estado. Desde el punto de vista economicista “defendían sus legítimos intereses”. Pero sus intereses eran tan INMORALES entonces como ahora. Me sentiría más orgulloso de un tatarabuelo abolicionista que de uno negrero, aunque fuera legal en aquel tiempo. ¿Tú no?

Sí importa el qué. Sí importa el cómo. Y no basta con que algo sea legal para que merezca ser respaldado con nuestro dinero inversor [sea mucho o sea poco]. Los directivos de las empresas se jactan de la subida de sus acciones y consideran eso como un respaldo del Mercado a su buen-mal hacer. Si sus acciones suben es porque alguien las quiere comprar.

Mi alternativa es sencilla. Hay una amplia lista de acciones que no compro porque no me gustan ni esas empresas, ni a qué se dedican, ni sus directivos. Como tengo mucho donde escoger, mi dinero no provocará ni un alza de a céntimo en la cotización de una sola de esas infames empresas. Es mi derecho como inversor y lo ejerzo.

En principio, yo no paso de ahí. Pero si alguien quiere ampliar información, existen los llamados Fondos Éticos y Solidarios, que combinan la posibilidad de que nuestro dinero trabaje pero en sólo a favor de actividades que están de acuerdo con nuestro ideario ético personal. O, al menos, no en contra.

Porque no es lógico que nos pasemos la vida quejándonos de cómo está el mundo y que, al mismo tiempo, pongamos nuestro dinero en manos de quien sabemos seguro que trabajará para empeorararlo.

Ladrones en el Templo

“Obama se muestra indignado por el “uso impropio” que hicieron los ejecutivos de AIG con las ayudas” (20/3/2009)

“Sarkozy considera inadmisibles los bonus y remuneraciones excepcionales si las empresas piden ayuda pública” (20/3/2009)

Esto es un desahogo. Lo reconozco y pido perdón por ello. [O quizás, no].

A pesar de haber sido, en diferentes etapas, empleado y empleador, sigo sintiéndome más próximo a los viejos postulados rústicos de donde vienen mis orígenes familiares, que a la [para mí] siempre extraña y un punto desmesurada verborrea business new-age & neo-con [In Marketing We Trust] de los altos directivos empresariales.

Sincéramente no sé qué tiene de peor acumular experiencia que obtener know-how, pero igual resulta que la diferencia es sustancial y no alcanzo a ver sus matices.

Lo dicho,  decididamente soy un rústico.

Todo el mundo sabe [por experiencia] que la tierra, por buena que sea, se agota y hay que dejarla en barbecho para que vuelva a ser productiva.

Esa vieja sabiduría que dice que no hay que producir más de lo que se pueda llegar a consumir, o se echará a perder y agotará el terreno. Que es mejor diversificar y rotar cosechas para conservar el substrato. Esa filosofía ancestral también aconseja guardar en tiempo de bonanza para soportar los de penuria.

Esos estúpidos viejos principios aconsejan no estirar más el brazo que la manga y no vivir por encima de nuestras posibilidades. Esa ancestral tradición impone como principio básico conservar el patrimonio entregado para pasarlo a las siguientes generaciones en mejores condiciones de la que se nos entregó.

¿Quieren decirme qué parte de todo esto es la que no entendieron los altos directivos de las mayores corporaciones mundiales, de bancos, automovilísticas, aseguradoras o hipotecarias?

Claro que ellos no se rigen por la experiencia, sino que parecen despreciarla. Ahora lo que prevalece es el know-how, la sobreproducción, el agotamiento de los mercados, el vender sin margen para copar mercado, los contratos blindados para directivos y el “después de mí, el caos”. Lo que lamento es que al final, los paganos de la crisis somos todos, así que el tema nos afecta.

O cambiamos muchos principios o cada vez las crisis por agotamiento serán más y más profundas, y no hablo tando de regular el mercado como de cambiar la orientación misma de los negocios y los objetivos de los cuadros directivos. Y también de las escuelas de nagocios. De qué nos sirven tres buenos semestres si es a cambio de una pérdida de valor de la compaía de un 70%. Ejemplos hay…

Lo dice alguien que ha sido emprendedor y empresario [de los que se juegan su propio capital y prestigio en cada empresa] y ha visto como estos empleados de lujo que se sirven de sus cargos para enriquecerse nos miran a los demás por encima del hombro. 

En resumen, que me merece más respeto un honrado taxista o cualquier humilde autónomo que tanto engolado sinvergüenza de cuello duro, corbata de seda y master USA pagado por papá, de los que te miran con suficiencia por tener coche de empresa, contrato blindado, stock options y patente de corso para saquear las empresas que les pagan [que no son suyas].

Estoy por empezar proponer ocupaciones pacíficas de sus piscinas y acampadas con barbacoa en sus jardines…

Por si quieres leer algo más:

En “El escándalo de los sueldos“, Fernando Cortes se pregunta hoy en ABC por qué un alto directivo cobra 160 veces el sueldo de un empleado medio y bonus tras hundir la empresa.

Lo que les digo, quizás haya que echar a los ladrones del Templo.

COMPROMISO, PRODUCTIVIDAD Y SCALPING EMPRESARIAL

Hace días que le doy vueltas al ver las terroríficas cifras de paro. ¿Qué hace a nuestro país diferente? ¿Por qué al menor atisbo de crisis las empresas “largan” a sus trabajadores como si estuvieran caducados o cierran puertas? Bien, da que pensar.

A los trabajadores se les pide compromiso y productividad, y se les presenta como ejemplo modelos de países vecinos. De esos modelos sería bueno importarlo todo, y no sólo parte. Está claro que en Alemania, Francia o Italia muchas empresas también sucumben ante la crisis pero, entonces, ¿por qué las cifras de paro en España son mucho más elevadas? 

Parecería que a los trabajadores hispanos nos llega la exigencia, pero no la contrapartida. Porque, ¿no sería exigible también a las empresas el compromiso y la productividad? El compromiso para que la PRIMERA medida en muchos gestores nacionales NO sea la de aligerar plantilla y adelgazar departamentos.

¿Qué tejido empresarial tenemos que sale huyendo despavorido ante la crisis? ¿Sólo saben gestionar la bonanza económica? ¿No habría que exigir también a empresarios y directivos mejor gestión en tiempos de crecimiento? Las demandas de compromiso y productividad hechas a los empleados en épocas de escandalosa ostentación por parte de empresas y directivos deberían tener AHORA reciprocidad, y no la tienen. No se puede pasar de alardear de metros de eslora a la suspensión de pagos, sin solución de continuidad. Después de años de escandalosos beneficios, ¿no han sido capaces de crear una estructura empresarial que les permita soportar el primer vaivén después de un largo crecimiento mantenido por encima de la media europea? ¿Qué tipo de empresarios son esos?

Compromiso y productividad, sí; pero para todos. Si empresarios y directivos se apuntan a eso y a la responsabilidad, estaremos en camino de solventar el problema. Porque, vistas las cifras de consumo, los empleados de este país no parecen confiar en el compromiso de sus empleadores para con ellos.

Tengo la impresión de que en España, hablando del empresariado y haciendo un símil bolsista, son pocos los largoplacistas y la mayoría hace scalping empresarial.

Bienvenido al blog de Bolsa y Datos, el blog de indicadores de Bolsa de Xavier Garcia, más conocido como Blai5. Puedes conocer más sobre el en la entrevista publicada en la Television por Internet de Financialred TV

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