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Publicado por Blai5 - 18/09/2011 a las 08:02:14
Hace algunas fechas publiqué un Tweet sobre una interesante entrevista publicada en La Vanguardia a Pere Monràs, oncólogo, y hoy experto en economía del conocimiento. El títular de la misma era apabullante: “Las empresas no estimulan el talento, prefieren mediocres“.
El núcleo de la entrevista se encuentra en la afirmación de Monràs de que “el talento da miedo. Al que tiene mucho, o se le tiene bien cogido u ojo que nos puede crear problemas. Las organizaciones no estimulan ni se apoyan en el talento, en general prefieren mediocres“.
Por mi humilde experiencia vital, mi opinión coincide mucho con la de Monràs. En la empresa española está mucho más valorada la docilidad y la obediencia que el talento. Nuestro país es rico en imaginación y creatividad, pero la mayor parte de nuestras empresas [o, mejor sería decir, los mandos interpuestos de las mismas] sólo se preocupan de mantener el orden y la disciplina productiva. Quizás también tienen miedo de quedar en evidencia por sus empleados más brillantes o imaginativos, y por ello cercenan cualquier apunte de creatividad por parte de sus subordinados. Quizás por esa razón la mayor parte de subordinados se limitan a ser exactamente eso: subordinados.
Si por mí hablo, debí liberarme de las ataduras del jefe de departamento de turno para poder empezar a cometer mis propios errores [y algún innovador y sorprendente acierto diferencial], en lugar de repetir indefinidamente los de las empresas a las que sumisamente debía representar. Me largué y me convertí en mi propio jefe. Me liberé.
Los trabajadores hispanos dificilmente se implican en sus empresas porque la mayor parte de empresas no quieren nada más allá de empleados productivos y obedientes; y eso es lo que al final acaban teniendo. Y, lamentablemente, sólo eso.
Publicado por Blai5 - 20/06/2009 a las 09:31:22
Saludos, amig@s
Durante la última semana he recibido unos cuantos mails realmente entrañables de conocidos y desconocidos amigos que tenían el denominador común de interesarse por mí y por mi situación, preocupados por mi prolongado silencio desde primeros de mes, aquí y en los foros donde habitualmente participo.
Son cosas como estas las que me gratifican plenamente y por las que agradezco el día en que alguien me aseguró que compartiendo se recibe mucho más de lo que se da. Doy fe de ello. Este tipo de demostraciones de preocupación y afecto valen mucho más que cualquier buena operación bursátil.
Para disipar cualquier duda, como ya insinué [y me permitirán que sea un poco impreciso por cuestiones de privacidad] a finales del pasado mes de mayo me contactaron gentes que profesionalmente me conocían para que intentase reorganizar una estructura empresarial que estaba sufriendo la crisis de una manera bastante aguda.
A mi me sorprendió, pues se trata de un tipo de estructura y sector tremendamente tradicional, y debían de saber que por mi formación, mis soluciones se basarían en reestructurar los flujos de información, optimizar los procesos e intentar revolucionar la organización desde las TIC.
Pues bien, resultó que eso era exactamente lo que querían hacer y querían que lo hiciese yo. Querían un buen empujón para abandonar el siglo XX y meterse de lleno en el XXI. Pero dar saltos de 25 o 30 años en tecnología, mentalidad y procesos la verdad es que es un trabajo arduo. Afortunadamente, y para mi sorpresa, la resistencia al cambio es bastante menor a la previsible [y esta preocupación la entenderán especialmente los colegas de mi sector]. La predisposición y colaboración es máxima, y como la motivación es factor clave en este tipo de procesos, soy optimista. Imagino que todos [dirección y plantilla] son conscientes que es ahora o nunca su oportunidad para reengancharse y poder seguir compitiendo.
Como veis, esa es toda la historia. He aparcado todos los otros temas, llego a casa tarde y agotado, y los fines de semana intento dedicarlos a la familia [a veces con poco éxito].
De hecho el tema me cogió en fase final de pruebas alguna nueva versión de indicador, pero como tengo que hacer la última prueba de instalación y la página de información para descarga, ahí está esperando. Lo siento.
Imagino que, poco a poco, cuando vayamos implementando nuevos procesos y arranquen a funcionar, la dedicación será algo menor y me quedará algún ratito libre para ponerme a cavilar en hacia dónde irá el mercado y comentarlo con todos vosotros, mis amigos y colegas de afición, ni que sea para desestresarme y pasar un agradable rato de charla.
Mientras tanto, disculpad mi temporal ausencia y si necesitáis cualquier cosa de mí, mi mail y mis herramientas están a vuestra disposición.
Y, sobre todo, gracias por vuestro interés.
Se os echa de menos.
Blai
Fecha de publicación: junio 20, 2009
Categorias: Blai5 Vigía, General
Tags: Etiquetas: Corporaciones, Crisis, Directivos, Economía, Empleo, Oportunidades, Proyectos, Tiempo, Vigía
Publicado por Blai5 - 15/09/2008 a las 11:53:13
Hace algún tiempo [unos pocos años] me encargaron un pequeño aplicativo para un departamento concreto de una gran empresa. Aquel departamento administrativo ocupaba entonces a 18 personas y su composición no me llamó especialmente la atención.
Hace pocas semanas volví a visitarlos pues había que hacer unas correcciones, y lo que allí vi me hizo pensar, pues esta vez sí que observé cambios notables. Me pregunto si son extrapolables a otras empresas y regiones.
El mismo departamento ahora está compuesto por 13 personas, (5 menos). Ya sólo 6 son de españolas de origen: el responsable, los 4 becarios [o sea, TODOS los becarios] y sólo uno de los empleados “de a pie”, una persona ya mayor. De las 7 restantes, 4 son de origen hispanoamericano y las otras 3 son de países del Éste.
No. No hay un ápice de intención xenófoba en lo que cuento, sino estrictamente análisis económico y del mercado de trabajo. Por lo que sé esa composición departamental ha surgido por una mantenida tendencia a la baja en la oferta salarial por parte de la empresa. Cada vacante era repuesta en el mercado con una retribución salarial inferior, y así ha sido durante los últimos años. Una interminable cadena de fugaces becarios han sustituido a personal fijo, y son tratados como trabajadores baratos, no como personal en formación. Y, para acabar, el único trabajador nacional “senior” teme por su puesto de trabajo, pues es consciente que se le está pagando mucho más que al resto, por la simple razón de que fue contratado antes por la empresa. Su continuidad (en su opinión) poco tendrá que ver con su rendimiento, eficiencia o productividad, sino simplemente con su costo. Está preocupado.
Eso me recuerda esa cantinela de que los españoles no queremos hacer ya determinados trabajos. Que no hay españoles que quieran doblar el espinazo en el campo. Y, por otro lado, contingentes de vendimiadores españoles parten ahora mismo hacia Francia. ¿Qué les pasa? ¿Por qué en Francia sí y en España no? Quizás la explicación sea fácil, pues mientras en Francia se les ofrece 2000 euros por un mes de trabajo aquí [con suerte] pueden obtener entre 600 y 800 por el mismo trabajo y tiempo.
Algo falla en nuestro sistema cuando, después de años de fuerte crecimiento económico, nuestros vendimiadores emigran y los oficinistas tienen que renunciar a cambiar de empresa simplemente porque no les compensa lo que las éstas hoy les ofrecen. ¿O quizás nuestro tan cacareado crecimiento se ha basado también en eso?
Publicado por Blai5 - 04/09/2008 a las 10:01:06
Hace días que le doy vueltas al ver las terroríficas cifras de paro. ¿Qué hace a nuestro país diferente? ¿Por qué al menor atisbo de crisis las empresas “largan” a sus trabajadores como si estuvieran caducados o cierran puertas? Bien, da que pensar.
A los trabajadores se les pide compromiso y productividad, y se les presenta como ejemplo modelos de países vecinos. De esos modelos sería bueno importarlo todo, y no sólo parte. Está claro que en Alemania, Francia o Italia muchas empresas también sucumben ante la crisis pero, entonces, ¿por qué las cifras de paro en España son mucho más elevadas?
Parecería que a los trabajadores hispanos nos llega la exigencia, pero no la contrapartida. Porque, ¿no sería exigible también a las empresas el compromiso y la productividad? El compromiso para que la PRIMERA medida en muchos gestores nacionales NO sea la de aligerar plantilla y adelgazar departamentos.
¿Qué tejido empresarial tenemos que sale huyendo despavorido ante la crisis? ¿Sólo saben gestionar la bonanza económica? ¿No habría que exigir también a empresarios y directivos mejor gestión en tiempos de crecimiento? Las demandas de compromiso y productividad hechas a los empleados en épocas de escandalosa ostentación por parte de empresas y directivos deberían tener AHORA reciprocidad, y no la tienen. No se puede pasar de alardear de metros de eslora a la suspensión de pagos, sin solución de continuidad. Después de años de escandalosos beneficios, ¿no han sido capaces de crear una estructura empresarial que les permita soportar el primer vaivén después de un largo crecimiento mantenido por encima de la media europea? ¿Qué tipo de empresarios son esos?
Compromiso y productividad, sí; pero para todos. Si empresarios y directivos se apuntan a eso y a la responsabilidad, estaremos en camino de solventar el problema. Porque, vistas las cifras de consumo, los empleados de este país no parecen confiar en el compromiso de sus empleadores para con ellos.
Tengo la impresión de que en España, hablando del empresariado y haciendo un símil bolsista, son pocos los largoplacistas y la mayoría hace scalping empresarial.