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Archivos de la etiqueta: Corporaciones

Tiempo: Preciado Tesoro; Amarga Carga

Saludos, amig@s

Durante la última semana he recibido unos cuantos mails realmente entrañables de conocidos y desconocidos amigos que tenían el denominador común de interesarse por mí y por mi situación, preocupados por mi prolongado silencio desde primeros de mes, aquí y en los foros donde habitualmente participo.

Son cosas como estas las que me gratifican plenamente y por las que agradezco el día en que alguien me aseguró que compartiendo se recibe mucho más de lo que se da. Doy fe de ello. Este tipo de demostraciones de preocupación y afecto valen mucho más que cualquier buena operación bursátil. :-)

Para disipar cualquier duda, como ya insinué [y me permitirán que sea un poco impreciso por cuestiones de privacidad] a finales del pasado mes de mayo me contactaron gentes que profesionalmente me conocían para que intentase reorganizar una estructura empresarial que estaba sufriendo la crisis de una manera bastante aguda.

A mi me sorprendió, pues se trata de un tipo de estructura y sector tremendamente tradicional, y debían de saber que por mi formación, mis soluciones se basarían en reestructurar los flujos de información, optimizar los procesos e intentar revolucionar la organización desde las TIC.

Pues bien, resultó que eso era exactamente lo que querían hacer y querían que lo hiciese yo. Querían un buen empujón para abandonar el siglo XX y meterse de lleno en el XXI. Pero dar saltos de 25 o 30 años en tecnología, mentalidad y procesos la verdad es que es un trabajo arduo. Afortunadamente, y para mi sorpresa, la resistencia al cambio es bastante menor a la previsible [y esta preocupación la entenderán especialmente los colegas de mi sector]. La predisposición y colaboración es máxima, y como la motivación es factor clave en este tipo de procesos, soy optimista. Imagino que todos [dirección y plantilla] son conscientes que es ahora o nunca su oportunidad para reengancharse y poder seguir compitiendo.

Como veis, esa es toda la historia. He aparcado todos los otros temas, llego a casa tarde y agotado, y los fines de semana intento dedicarlos a la familia [a veces con poco éxito].

De hecho el tema me cogió en fase final de pruebas alguna nueva versión de indicador, pero como tengo que hacer la última prueba de instalación y la página de información para descarga, ahí está esperando. Lo siento.

Imagino que, poco a poco, cuando vayamos implementando nuevos procesos y arranquen a funcionar, la dedicación será algo menor y me quedará algún ratito libre para ponerme a cavilar en hacia dónde irá el mercado y comentarlo con todos vosotros, mis amigos y colegas de afición, ni que sea para desestresarme y pasar un agradable rato de charla.

Mientras tanto, disculpad mi temporal ausencia y si necesitáis cualquier cosa de mí, mi mail y mis herramientas están a vuestra disposición.

Y, sobre todo, gracias por vuestro interés.

Se os echa de menos.

Blai

Capitalismo, Bárbaros y Mercenarios

Me gusta la Historia. Vale la pena leerla aunque sólo sea por evitar repetir incansablemente los mismos errores.

No hace mucho leía en un tratado sobre la Caída del Imperio Romano como el autor achacaba gran parte de la responsabilidad a que la práctica totalidad de los durante tantos siglos victoriosos ejércitos romanos estaban entonces muy mayoritariamente compuestos por bárbaros mercenarios, tanto en su tropa como en los cuadros de mando.

“¡Qué distintos aquellos tiempos – venía a decir el autor – en que las legiones estaban íntegramente formadas por campesinos romanos que dejaban el arado para ir hacer la campaña que Roma precisaba para su propia seguridad y la de sus ciudadanos!”

Y no pude evitar la asociación fácil de ideas. ¿No tiene un punto de parecido esa imagen y la del neo-capitalismo del principios de siglo? Hoy el capitalismo y sus mayores y más emblemáticas empresas ya no están manejadas por los capitalistas sino por una cohorte de fondos difusos de intereses desconocidos y una legión de ejecutivos mercenarios quizás más preocupados [en muchas ocasiones] de labrar su propio beneficio, incluso a costa de la propia corporación que gestionan. Empresas que han dejado de ser un fin en sí mismas para convertirse sólo en un medio alejado de su objetivo económico y comercial.

Ojalá que venga un Augusto o un Diocleciano que vuelva a poner orden en el caos y le dé nueva vida al impero capitalista, porque la alternativa es la históricamente conocida como Época Oscura.

Ladrones en el Templo (II)

“Quince de los veinte ejecutivos con mayor bonus de AIG devolverán sus primas(Expansión, 24/3/2009) “Las bonificaciones de estos empleados suman 50 millones de dólares”.

Los bonus de ING y Société Générale, en peligro(Expansión, 23/3/2009) “ING (…) pensaba distribuir 300 millones de euros en bonus entre sus directivos”.

En el primer post que llevaba este título, utilizaba esta anécdota para intentar denunciar un problema [en mi modesto juicio] mucho mayor. Un problema estructural. Sistémico. Pero pasó lo normal [y por mi culpa], que si uno señala al cielo, se expone a que su interlocutor mire el dedo. Así que hoy voy a intentar explicarme mejor.

La pregunta [entonces y ahora] es: ¿en beneficio de quién trabajan las corporaciones? Esas grandes compañías mundiales, en muchos casos multinacionales, emblemas del moderno capitalismo [industrial y financiero] y orgullo nacional ¿para quién trabajan realmente?

¿Quién es el Sr. IBM? ¿Quién era el Sr. Enron? ¿Qué cara tiene el Sr. Telefónica? ¿Hay un Sr. Repsol? Miren que me guardo y mucho de hablar del Santander o de Inditex. Hay sí que hay un propietario identificado y eso me tranquiliza bastante. Pero la normalidad del sistema hoy no es esa.

¿A quién pertenecen las corporaciones? La respuesta es que, básicamente, a otras corporaciones, a grandes fondos inversores y a un enorme conglomerado [de hecho una miríada] de accionistas anónimos e irrelevantes, muchos de ellos especuladores como yo, siempre de paso fugaz.

Esas mismas corporaciones, al mismo tiempo, acostumbran a tener participación en otras. Con lo que tenemos un extraño y complejo entramado de gestores/directivos profesionales que manejan corporaciones [una o más, directa o indirectamente] respondiendo ante otros gestores/directivos profesionales y pidiendo cuentas a otros gestores/directivos profesionales.

Manejan empresas de otros, pero de un conglomerado gris de “otros” sin cara ni voz [o sea, nosotros los accionistas]. Manejan las corporaciones como si fuesen sus propietarios, hacen una anodina junta anual, presentan resultados cada trimestre y [si hacemos extensibles los ejemplos] manejan las empresas [no SUS empresas, que ellos ni son empresarios ni emprendedores, sino sólo gestores temporales] hasta que puedan saltar al siguiente cargo de responsabilidad en la siguiente corporación. Y si es cierto que muchos de ellos son propietarios [vía compra de acciones o stock options] actúan en esos casos y en muchas ocasiones como auténticos especuladores [insiders], beneficiándose incluso de sus errores o de su mala gestión.  Y ese es el mayor peligor para todos [empresas y accionistas], que sus directivos piensen más como insiders que como directivos.

Son brahmanes new-age. Una auto-considerada casta económica superior con absoluto e indicutido derecho al enriquecimiento a costa de la [buena o mala, que eso no importa] gestión de las mayores empresas nacionales y mundiales.

Mismo discurso serviría para gestores públicos, donde tampoco hay un Sr. Estado identificable capaz de defenderse él, su propiedad y sus legítimos derechos, de los parásitos del sistema.

De hecho si se fijan, entre los despachos de esas corporaciones de propiedad difusa y la gestión de la Administración se da el efecto de vasos comunicantes, acaban siendo los mismos brahmanes sanguijuelas, de discurso engolado [high-flown] y kilos de gomina los que los ocupan ora aquí, ora allá.

Lo sé. No todos son así, pero los peores acostumbran a encumbrarse a costa de los mejores, [y perdón a las excepciones].

Acabo trayéndolo al plano local. AIG, en EE.UU. ING, en Holanda. SG en Francia… ¿Y ya está? ¿No más países no más empresas generosamente subvencionadas donde haya un cierto derecho público a no ser saqueados?

El presidente de Seat amenaza: Audi no fabricará el Q3 en España si no hay más dinero público” (El Confidencial, 23/03/2009)
Rañé sugiere a los directivos de Seat que se congelen el sueldo” (País, 23/03/2009)

El presidente del Consejo de Trabajo, Económico y Social de Cataluña (CTESC), Josep Maria Rañé, valora el esfuerzo de la plantilla de Seat para lograr adjudicarse la fabricación del nuevo Audi Q3, que pasa por la congelación de sueldos, pero ha dejado claro que espera que los altos cargos de la empresa automovilística “practiquen lo que predican”, tomen nota de este sacrificio y se congelen los suyos de forma proporcional.

Es sólo otro ejemplo. Pero…, ¿verdad que ahora me he explicado mejor?

Ladrones en el Templo

“Obama se muestra indignado por el “uso impropio” que hicieron los ejecutivos de AIG con las ayudas” (20/3/2009)

“Sarkozy considera inadmisibles los bonus y remuneraciones excepcionales si las empresas piden ayuda pública” (20/3/2009)

Esto es un desahogo. Lo reconozco y pido perdón por ello. [O quizás, no].

A pesar de haber sido, en diferentes etapas, empleado y empleador, sigo sintiéndome más próximo a los viejos postulados rústicos de donde vienen mis orígenes familiares, que a la [para mí] siempre extraña y un punto desmesurada verborrea business new-age & neo-con [In Marketing We Trust] de los altos directivos empresariales.

Sincéramente no sé qué tiene de peor acumular experiencia que obtener know-how, pero igual resulta que la diferencia es sustancial y no alcanzo a ver sus matices.

Lo dicho,  decididamente soy un rústico.

Todo el mundo sabe [por experiencia] que la tierra, por buena que sea, se agota y hay que dejarla en barbecho para que vuelva a ser productiva.

Esa vieja sabiduría que dice que no hay que producir más de lo que se pueda llegar a consumir, o se echará a perder y agotará el terreno. Que es mejor diversificar y rotar cosechas para conservar el substrato. Esa filosofía ancestral también aconseja guardar en tiempo de bonanza para soportar los de penuria.

Esos estúpidos viejos principios aconsejan no estirar más el brazo que la manga y no vivir por encima de nuestras posibilidades. Esa ancestral tradición impone como principio básico conservar el patrimonio entregado para pasarlo a las siguientes generaciones en mejores condiciones de la que se nos entregó.

¿Quieren decirme qué parte de todo esto es la que no entendieron los altos directivos de las mayores corporaciones mundiales, de bancos, automovilísticas, aseguradoras o hipotecarias?

Claro que ellos no se rigen por la experiencia, sino que parecen despreciarla. Ahora lo que prevalece es el know-how, la sobreproducción, el agotamiento de los mercados, el vender sin margen para copar mercado, los contratos blindados para directivos y el “después de mí, el caos”. Lo que lamento es que al final, los paganos de la crisis somos todos, así que el tema nos afecta.

O cambiamos muchos principios o cada vez las crisis por agotamiento serán más y más profundas, y no hablo tando de regular el mercado como de cambiar la orientación misma de los negocios y los objetivos de los cuadros directivos. Y también de las escuelas de nagocios. De qué nos sirven tres buenos semestres si es a cambio de una pérdida de valor de la compaía de un 70%. Ejemplos hay…

Lo dice alguien que ha sido emprendedor y empresario [de los que se juegan su propio capital y prestigio en cada empresa] y ha visto como estos empleados de lujo que se sirven de sus cargos para enriquecerse nos miran a los demás por encima del hombro. 

En resumen, que me merece más respeto un honrado taxista o cualquier humilde autónomo que tanto engolado sinvergüenza de cuello duro, corbata de seda y master USA pagado por papá, de los que te miran con suficiencia por tener coche de empresa, contrato blindado, stock options y patente de corso para saquear las empresas que les pagan [que no son suyas].

Estoy por empezar proponer ocupaciones pacíficas de sus piscinas y acampadas con barbacoa en sus jardines…

Por si quieres leer algo más:

En “El escándalo de los sueldos“, Fernando Cortes se pregunta hoy en ABC por qué un alto directivo cobra 160 veces el sueldo de un empleado medio y bonus tras hundir la empresa.

Lo que les digo, quizás haya que echar a los ladrones del Templo.

VENDIMIADORES Y OFICINISTAS TIENEN MUCHO EN COMÚN

Hace algún tiempo [unos pocos años] me encargaron un pequeño aplicativo para un departamento concreto de una gran empresa. Aquel departamento administrativo ocupaba entonces a 18 personas y su composición no me llamó especialmente la atención.

Hace pocas semanas volví a visitarlos pues había que hacer unas correcciones, y lo que allí vi me hizo pensar, pues esta vez sí que observé cambios notables. Me pregunto si son extrapolables a otras empresas y regiones.

El mismo departamento ahora está compuesto por 13 personas, (5 menos). Ya sólo 6 son de españolas de origen: el responsable, los 4 becarios [o sea, TODOS los becarios] y sólo uno de los empleados “de a pie”, una persona ya mayor. De las 7 restantes, 4 son de origen hispanoamericano y las otras 3 son de países del Éste.

No. No hay un ápice de intención xenófoba en lo que cuento, sino estrictamente análisis económico y del mercado de trabajo. Por lo que sé esa composición departamental ha surgido por una mantenida tendencia a la baja en la oferta salarial por parte de la empresa. Cada vacante era repuesta en el mercado con una retribución salarial inferior, y así ha sido durante los últimos años. Una interminable cadena de fugaces becarios han sustituido a personal fijo, y son tratados como trabajadores baratos, no como personal en formación. Y, para acabar, el único trabajador nacional “senior” teme por su puesto de trabajo, pues es consciente que se le está pagando mucho más que al resto, por la simple razón de que fue contratado antes por la empresa. Su continuidad (en su opinión) poco tendrá que ver con su rendimiento, eficiencia o productividad, sino simplemente con su costo. Está preocupado.

Eso me recuerda esa cantinela de que los españoles no queremos hacer ya determinados trabajos. Que no hay españoles que quieran doblar el espinazo en el campo. Y, por otro lado, contingentes de vendimiadores españoles parten ahora mismo hacia Francia. ¿Qué les pasa? ¿Por qué en Francia sí y en España no? Quizás la explicación sea fácil, pues mientras en Francia se les ofrece 2000 euros por un mes de trabajo aquí [con suerte] pueden obtener entre 600 y 800 por el mismo trabajo y tiempo.

Algo falla en nuestro sistema cuando, después de años de fuerte crecimiento económico, nuestros vendimiadores emigran y los oficinistas tienen que renunciar a cambiar de empresa simplemente porque no les compensa lo que las éstas hoy les ofrecen. ¿O quizás nuestro tan cacareado crecimiento se ha basado también en eso?

COMPROMISO, PRODUCTIVIDAD Y SCALPING EMPRESARIAL

Hace días que le doy vueltas al ver las terroríficas cifras de paro. ¿Qué hace a nuestro país diferente? ¿Por qué al menor atisbo de crisis las empresas “largan” a sus trabajadores como si estuvieran caducados o cierran puertas? Bien, da que pensar.

A los trabajadores se les pide compromiso y productividad, y se les presenta como ejemplo modelos de países vecinos. De esos modelos sería bueno importarlo todo, y no sólo parte. Está claro que en Alemania, Francia o Italia muchas empresas también sucumben ante la crisis pero, entonces, ¿por qué las cifras de paro en España son mucho más elevadas? 

Parecería que a los trabajadores hispanos nos llega la exigencia, pero no la contrapartida. Porque, ¿no sería exigible también a las empresas el compromiso y la productividad? El compromiso para que la PRIMERA medida en muchos gestores nacionales NO sea la de aligerar plantilla y adelgazar departamentos.

¿Qué tejido empresarial tenemos que sale huyendo despavorido ante la crisis? ¿Sólo saben gestionar la bonanza económica? ¿No habría que exigir también a empresarios y directivos mejor gestión en tiempos de crecimiento? Las demandas de compromiso y productividad hechas a los empleados en épocas de escandalosa ostentación por parte de empresas y directivos deberían tener AHORA reciprocidad, y no la tienen. No se puede pasar de alardear de metros de eslora a la suspensión de pagos, sin solución de continuidad. Después de años de escandalosos beneficios, ¿no han sido capaces de crear una estructura empresarial que les permita soportar el primer vaivén después de un largo crecimiento mantenido por encima de la media europea? ¿Qué tipo de empresarios son esos?

Compromiso y productividad, sí; pero para todos. Si empresarios y directivos se apuntan a eso y a la responsabilidad, estaremos en camino de solventar el problema. Porque, vistas las cifras de consumo, los empleados de este país no parecen confiar en el compromiso de sus empleadores para con ellos.

Tengo la impresión de que en España, hablando del empresariado y haciendo un símil bolsista, son pocos los largoplacistas y la mayoría hace scalping empresarial.

THEY RULE: UN MAPA DE LOS QUE MANDAN

Esto me ha encantado y espero que a vosotros también os guste.

Ya conoceis mi interés en conectar los temas punteros de las nuevas tecnologías [Tecnologías de la Información - TI's] a las que me dedico, con las de la economía aplicables al trading. Hoy va de eso, pero muy fácil.

Dicen que la información es poder [y la desinformación, también; según mi propio corolario]. La información relevante es, en ocasiones, un bien precioso. Por ejemplo, ¿existe relacion directa y personal entre (por ejemplo) Procter & Gamble y Union Pacific? Y, en caso de existir, ¿de quién o quiénes se trata?

Pues resulta que exite una sorprendente web denominada They Rule, una aplicación de networking visual que permite conocer los dirigentes de las principales empresas y centros de poder norteamericanos y las relaciones entre unos y otros.

Aunque los datos están actualizados con datos de 2004, resulta alucinante para todos los que estamos alejados de esas esferas de poder, conocer con nombres y apellidos a esos “tibus” que pueblan consejos de administración, toman decisiones y manejan el cotarro.

Por cierto, la relación más directa entre Procter & Gamble y Union Pacific, según nos muestra They Rule, es Ernesto Zedillo, miembro del consejo de administración de ambas compañías, así como de Alcoa. ¡Casi nada!

They Rule

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