Los Benditos-Malditos Cursos

| 26 mayo 2012 | 5 Comentarios

A mí este tema me apasiona. Lo digo sinceramente. En ningún lugar ni especialidad veo que los docentes sobre cualquier tema sean tan criticados, maltratados y puestos en cuestión.

El tema me interesa desde varios puntos de vista. En primer lugar, porque la enseñanza es una refinada transmisión de conocimientos de forma pautada. Una forma de transmisión de datos relevantes [mi materia] que da a entender que hay un corpus genuino de conocimiento como sustrato.

Como ya [creo] he comentado en alguna ocasión, me parece haber detectado un significativo grupo de ideas base dentro del trading que se acercan más [como metodología] a las pseudociencias que a cualquier rama científica. [Por eso estoy tan clavado últimamente en mis estudios y herramientas, porque ando identificando y desaprendiendo todo lo que me parece de dudosa calidad]. Y, si aceptásemos esa premisa, existirían cursos en los que no hay corpus real que transmitir más allá de algunas convenciones, suposiciones nunca demostradas y “cosas que a mí me funcionan“. Pero nada que admita un análisis científico-estadístico con rigor.

Permítanme el símil grotesco, pero sería como enseñar a un trader un conjunto de mantras y oraciones a diferentes santos para entonar en cada tipo de operación o de mercado. Igual fondo y [probablemente] parecidos resultados.

Sin embargo, hay otros muy sólidos en sus principios y que ofrecen una ventaja estadística en la operativa para algunos mercados y temporalidades concretas.

El problema es que diferenciarlos parece difícil y más sin tener alguna base más sólida que la propia opinión, aunque les prometo que estoy en ello. Quizás consiga [ni que tan sólo sea para mi buen gobierno] señalar un par o tres puntos que me sirvan de guía para diferenciar el grano de la paja. Pero, claro está, no puedo ser poco riguroso al acusar a alguien de poco riguroso. Además, sé que hacer algo así molestará a mucha gente, y uno se plantea si vale la pena. Lo pensaré con calma.

Y luego, están los alumnos. La mayoría de los asistentes a los cursos parecen bastante silenciosos. Les resulte o no, se manifiestan poco. Son prudentes y, seguramente, saben extraer lo que haya de positivo. Si me permiten personalizar, yo soy del tipo positivo que, por malo que sea el curso, siempre le saco enseñanzas. Aunque sólo sea cómo NO hacer NUNCA determinadas cosas.

Por contraposición, hay un grupo de ejemplares que  se dan de importantes criticando los cursos, simplemente para aparentar que saben tanto o más que quien los impartía. Algunos cuando critican, lo hacen con mesura, argumentos y razones, pero esos críticos sistemáticos vociferantes dan que pensar. No se puede criticar a TODOS los cursos, si no se ha tomado parte en TODOS ellos. Una premisa tan sencilla, se les escapa.

En el fondo, son los mismos que cocinan mejor que el chef de cualquier restaurante al que acudan y cuando hablan de física, superan a Einstein [o sea, unos bocas]. No siempre es culpa de la materia o del docente. Dice un viejo adagio que “el maestro aparece cuando el alumno está preparado“. Ya sé que ellos no lo entenderán, pero seguro que tú sí. :-)

Otra de las críticas recurrentes es el elevado precio de estos cursos [generalmente seminarios de pocas horas], que se considera desproporcionado. La verdad es que eso me parece bastante relativo. Quizás los cursos sean caros, pero el autoaprendizaje no sale muy barato tampoco. En mi modesta opinión, si un curso acorta tu aprendizaje y consigue que dejes de cometer algún error, creo que ya podría considerarse como rentable. Cuanto más lo haga, más rentable.

Otro factor es el de las desmedidas expectativas del alumno, ya sea motu propio o generadas por una exagerada maquinaria de márqueting del formador. Pensar que, por asistir a un seminario de unas pocas horas, uno ya sale con la receta infalible e inagotable de fabricar dinero en los mercados provoca, cuando menos, admiración ante tanta candidez.

La última que aportaré como colofón, es una máxima de la que me declaro fan incondicional, conocida como la Ley de Bok. La enunció Derek Bok, presidente de la Harvard University entre 1971 y 1991, cuando un periodista le recriminaba el elevado precio de la educación en su prestigiosa institución. Bok le contestó:

“Si la educación le parece cara, pruebe con la ignorancia”

Amen, Profesor Bok. Amen.

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Comentarioss (5)

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  1. manrique dice:

    ¿Y me pregunto yo ? Esta gente que se dedica a impartir cursos a precios desorbitados y que enseñan metodos infalibles con el que sacar jugosos beneficos año tras año…¿por que cobran tanto?No tienen suficiente dinero con lo que le sacan al mercado¿Y si son tan buenos porque lo cuentan a bombo y platillo? Yo no le he visto a Goldman sachs, Morgan Stanley… como operan ni lo cuentan por ahi.Eso ya se sabe quien gana en bolsa.El 99% de esta gente que imparte cursos no tienen un duro tienen una casa mala y un coche de hace 15 años.Que se gastan el dinero de los cursos en comprarse trajes en el mercadillo (que por lo menos le podrian planchar alguna vez) y mucha mucha gomina…

  2. Blai5 dice:

    Este comentario me parece una generalización y, como todas la generalizaciones, seguramente injusta.

  3. maxwell dice:

    Muy interesante el articulo. A los neofitos nos vendria bien algunos consejos sobre cursos, que son unos caminos eficientes para adquirir informacion y cada cual la transforme en conocimieneto.

  4. eduardo dice:

    Buenos dias, en primer lugar muy bueno el articulo.
    Por otro lado y hablando de cursos, me ha llegado este fin de semana esta promocion http://traderprofesional.com/ver/752/Curso-de-bolsa.html sobre un curso en Market Profile totalmente gratis, conoceis algo sobre este curso??

  5. Blai5 dice:

    Antes de nada, gracias. Y, no, no lo conozco, pero tampoco tengo ningún problema para publicar el enlace ya que se trata de un curso gratuito. Saludos. :-)

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