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Ladrones en el Templo (II)

“Quince de los veinte ejecutivos con mayor bonus de AIG devolverán sus primas(Expansión, 24/3/2009) “Las bonificaciones de estos empleados suman 50 millones de dólares”.

Los bonus de ING y Société Générale, en peligro(Expansión, 23/3/2009) “ING (…) pensaba distribuir 300 millones de euros en bonus entre sus directivos”.

En el primer post que llevaba este título, utilizaba esta anécdota para intentar denunciar un problema [en mi modesto juicio] mucho mayor. Un problema estructural. Sistémico. Pero pasó lo normal [y por mi culpa], que si uno señala al cielo, se expone a que su interlocutor mire el dedo. Así que hoy voy a intentar explicarme mejor.

La pregunta [entonces y ahora] es: ¿en beneficio de quién trabajan las corporaciones? Esas grandes compañías mundiales, en muchos casos multinacionales, emblemas del moderno capitalismo [industrial y financiero] y orgullo nacional ¿para quién trabajan realmente?

¿Quién es el Sr. IBM? ¿Quién era el Sr. Enron? ¿Qué cara tiene el Sr. Telefónica? ¿Hay un Sr. Repsol? Miren que me guardo y mucho de hablar del Santander o de Inditex. Hay sí que hay un propietario identificado y eso me tranquiliza bastante. Pero la normalidad del sistema hoy no es esa.

¿A quién pertenecen las corporaciones? La respuesta es que, básicamente, a otras corporaciones, a grandes fondos inversores y a un enorme conglomerado [de hecho una miríada] de accionistas anónimos e irrelevantes, muchos de ellos especuladores como yo, siempre de paso fugaz.

Esas mismas corporaciones, al mismo tiempo, acostumbran a tener participación en otras. Con lo que tenemos un extraño y complejo entramado de gestores/directivos profesionales que manejan corporaciones [una o más, directa o indirectamente] respondiendo ante otros gestores/directivos profesionales y pidiendo cuentas a otros gestores/directivos profesionales.

Manejan empresas de otros, pero de un conglomerado gris de “otros” sin cara ni voz [o sea, nosotros los accionistas]. Manejan las corporaciones como si fuesen sus propietarios, hacen una anodina junta anual, presentan resultados cada trimestre y [si hacemos extensibles los ejemplos] manejan las empresas [no SUS empresas, que ellos ni son empresarios ni emprendedores, sino sólo gestores temporales] hasta que puedan saltar al siguiente cargo de responsabilidad en la siguiente corporación. Y si es cierto que muchos de ellos son propietarios [vía compra de acciones o stock options] actúan en esos casos y en muchas ocasiones como auténticos especuladores [insiders], beneficiándose incluso de sus errores o de su mala gestión.  Y ese es el mayor peligor para todos [empresas y accionistas], que sus directivos piensen más como insiders que como directivos.

Son brahmanes new-age. Una auto-considerada casta económica superior con absoluto e indicutido derecho al enriquecimiento a costa de la [buena o mala, que eso no importa] gestión de las mayores empresas nacionales y mundiales.

Mismo discurso serviría para gestores públicos, donde tampoco hay un Sr. Estado identificable capaz de defenderse él, su propiedad y sus legítimos derechos, de los parásitos del sistema.

De hecho si se fijan, entre los despachos de esas corporaciones de propiedad difusa y la gestión de la Administración se da el efecto de vasos comunicantes, acaban siendo los mismos brahmanes sanguijuelas, de discurso engolado [high-flown] y kilos de gomina los que los ocupan ora aquí, ora allá.

Lo sé. No todos son así, pero los peores acostumbran a encumbrarse a costa de los mejores, [y perdón a las excepciones].

Acabo trayéndolo al plano local. AIG, en EE.UU. ING, en Holanda. SG en Francia… ¿Y ya está? ¿No más países no más empresas generosamente subvencionadas donde haya un cierto derecho público a no ser saqueados?

El presidente de Seat amenaza: Audi no fabricará el Q3 en España si no hay más dinero público” (El Confidencial, 23/03/2009)
Rañé sugiere a los directivos de Seat que se congelen el sueldo” (País, 23/03/2009)

El presidente del Consejo de Trabajo, Económico y Social de Cataluña (CTESC), Josep Maria Rañé, valora el esfuerzo de la plantilla de Seat para lograr adjudicarse la fabricación del nuevo Audi Q3, que pasa por la congelación de sueldos, pero ha dejado claro que espera que los altos cargos de la empresa automovilística “practiquen lo que predican”, tomen nota de este sacrificio y se congelen los suyos de forma proporcional.

Es sólo otro ejemplo. Pero…, ¿verdad que ahora me he explicado mejor?

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One response to “Ladrones en el Templo (II)

  1. Te has explicado muy bien. La codicia alimenta la irresponsabilidad colectiva amparada en la legislación vigente.

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