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La Técnica del Chupete

Como todos, paso por la vida observando y sacando hasta alguna que otra conclusión, a veces acertada, y otras no tanto. El pasado domingo paseaba por una de las vías principales de mi localidad, donde también es tradicional por estas fechas [como en tantos otros lugares] hacer alfombras de flores. anarqLa fiesta en esta población del cinturón industrial de Barcelona ya se ha vuelto completamente laica, participan algunas asociaciones y termina haciendo danzar a los gegants [gigantes] de la localidad por encima de ese efímero tapiz vegetal, al compás de les gralles [una especie de dulzáina de sonido bastante irritante -con perdón- :-P].

En ese agradable paseo matinal corroboraba que el número de asociaciones y alfombras, había menguado este año, así como los componentes puramente florales habían disminuido en favor del serrín coloreado y otros elementos más económicos.

Pero, cual no fue mi sorpresa al encontrarme [por primera vez] con un par de alfombras correspondientes al Ateneo Libertario local. ¿Los anarquistas han pasado de las barricadas a las alfombras de flores? ¡Qué tiempos, por el amor de Bakunin!  :-)

No quiero parecer irrespetuoso ni con nada ni con nadie. No es esa la idea. Al contrario, quisiera usarla como un ejemplo de [lo que me parece a mí] una grave deficiencia social actual, un cancer que nos carcome e inmoviliza: las subvenciones públicas.

Desde hace ya tiempo la Administración tiene maniatada y enmudecida a gran parte de la sociedad civil con las subvenciones. La Administración se ha convertido en una especie de Gran Proveedor que, por el amable método de la subvención, ha ido rebajando el tono contestario y la exigencia de la sociedad civil sobre su actuación. “Mira que si perdemos la subvención”, es ahora una de las preocupaciones de grupos y asociaciones antes de morder la mano que [muy escasamente, pero algo] los alimenta. A qué punto puede llegar esto para convencer a un grupo de anarquistas en participar en la elaboración de alfombras florales.

chupeteLas subvenciones son una especie de chupete con el que se tiene a la sociedad civil callada y adormecida. La verdad es que [en parte] nos tenemos bien merecido lo que nos pase. Si ya no nos queda ni el espíritu contestatario de los anarquistas, ¡qué nos queda!

Ahora sólo he de decidir qué quiero hacer después de denunciar todo esto… A ver, y por este orden, miraré que se comenta sobre Belén Esteban y miraré algún partido de fútbol. [No, yo tampoco me libro de mi parte alicuota  de aborregamiento general].

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