La Luna, La Prensa y los Dedos de los Pies
“Me desconciertas”, me escribe un viejo amigo. “Tus últimos post no hablan más que de temas morales. Pareces un curilla“. Y me lo dice con retranca que, como hubiese dicho mi abuelo, él es de misa y yo no.
“Es verdad”, le contesto yo. Pero eso no es nuevo en mÃ. Hay un conocido proverbio que dice que cuando un dedo señala la luna, muchos se quedan mirando el dedo. Creo que es el caso. El problema [para mÃ] no es la prima de riesgo, ni la salida del euro, ni el rescate. Todo eso es consecuencia del problema, pero no el problema.
El problema es el costo desmesurado de la estructura del Estado parasitada por un sinnúmero de personajes de segundo y tercer nivel repartiéndose el dinero público como si nunca se fuese a acabar. Pero, desgraciadamente, el problema está también en muchas grandes corporaciones, que mantienen todos los vicios heredados de los monopolios, mientras son dirigidas por grises personajes que saltan de lo público a lo privado sin hacer más que destrozos a ambos lados.
¿Qué importa que nos rescaten o que no lo hagan si no hay cambio estructural? Necesitamos lÃderes capaces y que las empresas vuelvan a tener amo, más que director corporativo profesional de escuela de negocios que sólo piensa en su contrato blindado y sus stock options.
Pero hoy tengo algo de esperanza [soy asà de iluso]. Estoy viendo signos evidentes del nacimiento de una nueva prensa. SÃ, en parte es consecuencia de los EREs y de la descomposición de la prensa institucionalizada [y domesticada] que existÃa hasta el momento.
Desde la transición, la prensa ha vivido mayoritariamente amordazada, pero con un bozal tejido de oro. El dinero corrÃa, y los comederos estaban repletos de pulicidad, subvenciones, campañas institucionales y compadreo con el poder. El principio estaba claro: no se muerde la mano que te alimenta.
Pero el dinero a dejado de fluir y la canallesca [afortunadamente] siempre tira al monte, porque es su estado natural. Ojalá tiren de la manta. Tienen la capacidad de hacer el cambio y la oportunidad de alterar el equilibrio de poder entre los medios. Es la oportunidad de que, como pasa en los paÃses realmente avanzados, el dinero y el prestigio les llegue como consecuencia de su trabajo honesto y no de su silencio cómplice.
Rabindranath Tagore decÃa que “los dedos de los pies son dedos de la mano que han renunciado a su pasado”.
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Cuanta verdad en tan pocas lÃneas.
Tan claro como escueto.
Gracias por la reflexión