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Steenbarger y La Virtud de la Integridad

Últimamente me he aficionado a leer al Dr. Steenbarger, ahora de forma mucho más asequible y agradable gracias al blog Steenbarger in Spanish que traduce y redacta admirablemente Jorge Sarvisé.

Afortunadamente esto que he leído me ha reconciliado con el mundo.

Estoy sinceramente harto de tanto Gordon Gekko de boquilla, de tanto tiburón de cartón-piedra pontificando por esos mundos divendersegitales que el único camino del éxito en los mercados es la inmoralidad más descarada y descarnada. Cuanto más inmoral, mejor, proclaman sin descanso. Y, lo que es peor, tratan de mentecatos a cualquiera que no se rebaje a revolcarse con ellos en el mismo lodo.

Me uno a Steenbarger: ¡a la mierda con todos ellos! El desafío es poder con los mercados A TU MANERA y sin tener que convertirte en alguien despreciable en ese intento. Quiero mirarme al espejo cada día y reconocerme. Si se puede, lo voy a hacer y si no se puede, es que NO VALE LA PENA ni intentarlo.

Creo que tenemos una obligación en este mundo y es la de demostrar a los que vienen detrás que NUNCA JAMÁS DEBEN VENDERSE ni ante las dificultades, ni ante las injusticias, ni ante los poderosos, ni ante los Mercados, ni ante NADIE y mucho menos ante un falso gurú que les prometa éxito fácil a un costo razonable. Que JAMÁS NADA justifica vender su alma, cambiar sus ideales, NI PROSTITUIRSE. No hay que venderse por una [perezosa] posibilidad de éxito, porque seguramente acabarás perdiendo ambas cosas: tu dinero y el respeto por tí mismo.

Lo diré en el mismo sentido que lo diría en un foro de desarrolladores de software: quien tenga algo que ofrecer que lo muestre y quien no, que se calle hasta que lo tenga…

Así [mucho mejor que yo]  lo escribe el Dr. Steenbarger en la excelente traducción de Jorge [gracias por tu trabajo]:

Mientras haya traders que busquen dinero fácil en los mercados y soluciones mágicas, habrá indeseables vendiendo curas milagrosas.
Pero hay una forma fácil de identificar a los que ofrecen bienes y servicios con integridad y a los que no: vaya a sus páginas webs o blogs y mida la proporción de artículos que dedican a promocionarse a sí mismos y el número de artículos que contengan información relevante.
Si lo que ofrece tiene valor, mostrarlo es su mejor estrategia de marketing. Si no tiene valor, lo único que puede hacer es juegos de manos.
Todos intentamos dar la mejor impresión cuando conocemos a alguien por primera vez. Lo que ponen los vendedores de bienes y servicios en sus páginas web representa lo mejor que pueden ofrecer. Si no hay valor ahí, mucho cuidado.
La integridad supone permanecer fiel a sus valores y a veces eso conlleva indignarse cuando se pisotean esos valores. Si realmente valora la profesión del trading es difícil permanecer indiferente cuando otros la arrastran por el fango.

http://steenbargerinspanish.blogspot.com/2010/02/sobre-la-virtud-de-la-integridad.html

Yo no entiendo como alguien puede pretender triunfar en nada haciendo gala de actitudes moralmente depravadas. ¿Y tú?

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4 responses to “Steenbarger y La Virtud de la Integridad

  1. yo tambien sigo el blog y las palabras de Steenbarger me impresionaron bastante por el tono, aunque lo creo justificado. La “leyenda negra” que rodea al trading tiene mucho que ver con operadores incautos, pero tambien con demasiada industria inmoral, con demasiado ladron con corbata moviendose dentro del sector financiero en general. Totalmente de acuerdo contigo Blai, como siempre. Un saludo, y gracias tambien a ti por tu trabajo.

  2. “Un día, Diógenes estaba comiendo un plato de lentejas, sentado en el umbral de una casa cualquiera.

    No había ningún alimento en toda Atenas más barato que el guiso de lentejas. Comer guiso de lentejas significaba que te encontrabas en una situación de máxima precariedad.
    Así se encontraba el filósofo cuando pasó Arístipos de Cirene, un ministro del Emperador y le dijo en tono de burla:

    Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso y adular un poco más al Emperador, no tendrías que comer lentejas.
    A lo que replicó Diógenes sin perder la calma, dejó de comer, levantó la vista y, mirando intensamente al acaudalado interlocutor, contestó:

    Ay de ti, hermano. Si aprendieras a comer lentejas, no tendrías que ser sumiso y adular tanto al Emperador. “

  3. Completamente de acuerdo contigo Blai5.
    Todo ser humano tiene una esencia íntima que es básicamente bondadosa, pero que muchos traicionan ofuscados por el destello del mundo y de las posibles riquezas.
    El éxito y el triunfo son importantes pero no a cualquier precio.
    Todo es un problema de educación en valores. Y de reflexión.
    Yo también he comenzado a leer los artículos del Dr. Steenbarger y son muy enriquecedores.
    Saludos

  4. Es difícil no pisar … cuando está uno en la pocilga, no obstante, sí comulgo con que se puede salir con dignidad y sin ensuciarse demasiado.
    Sigo comiendo lentejas y con unos cuantos dientes partidos quizás por el hierro.
    Gracias.

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