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Empresa Embudo vs. Empresa Colador [o Mayor No Es Siempre Mejor]

Llevo tiempo dándole vueltas a este post. Su desencadenante fue un artículo leído [me van a perdonar, pero no recuerdo exactamente dónde] hace ya algún tiempo, que venía a concluir que el principal problema estructural de España era un exceso de PYMEs frente a una carencia de grandes corporaciones nacionales. Ese era el telón de Aquiles de nuestra economía para el analista.

Mi opinión, como siempre me gusta matizar, no se basa en conceptos abstractos de economía ni en gráficos pertrechados desde alguna institución, sino en el día a día [y ya son muchos días] de contacto con muchas empresas. Así que me voy a centrar estrictamente en lo que conozco de primera mano, intercalando algunas ideas que he ido recolectando con el tiempo y que, para mí, tienen sentido y validez.

Embudo vs. Colador. Si lo piensan bien, esta podría ser una primera buena analogía de la evolución de muchas empresas, tanto en el plano económico como en el organizativo. En sus primeras fases, las empresas están diseñadas con la filosofía “embudo”. Los recursos, así como los flujos de información, convergen hacia un punto común [una cúpula reducida o unipersonal], con la voluntad de ser aprovechados al máximo.

Poco a poco, la propia dinámica de crecimiento estructural hace que las empresas pasen de “embudos” a “coladores” y ya se hace difícil prever por qué punto concreto pasará cada recurso y cada información; y, consecuentemente, hasta qué punto serán aprovechados. Esta dinámica hace muy difícil valorar hasta qué punto se perderán recursos por ineficiencia.

Hay solución organizativa y técnica para ello [por ejemplo, los data warehouse]. El problema es que, a partir de un determinado tamaño, las organizaciones no pueden evitar el proceso. Otras, por el contrario, tienden voluntariamente hacia el modelo “colador”, aun sabiendo que es menos eficiente y, en muchas ocasiones, definitivamente por serlo.

Si me ciño en lo observado en unas y otras, NO, no estoy en absoluto de acuerdo en que un tejido empresarial basado en un mayor porcentaje de grandes empresas sea más deseable, por ineficiente. Las denostadas PYMES son más débiles [es cierto], pero más adaptables, eficientes y proactivas que las generalmente esclerosadas y artríticas estructuras de las corporaciones [siempre con la vista puesta en las “grandes” hispanas con pasado monopolístico en las que pienso. Nada que ver con Inditex o Mango, por poner dos dignos ejemplos de las excepciones].

Escuché un día comentar que las mayores empresas son como los elefantes: que no son grandes porque coman mucho, sino que tienen que comer mucho porque digieren mal. Y por lo que conozco de ellas, hay bastante de razón en esa frase.

Además, en España y en el día a día, la práctica de muchas grandes [con know how, infraestructura y personal disponible] es la de simple comisionista. Así, las grandes empresas hacen grandes negocios, que subcontratan a medianas, para que acaben haciéndolo las pequeñas empresas.

En momentos de dificultad, las grandes empresas apelan a su carácter sistémico y obtienen una financiación doblemente injusta: por un lado aspiran a los rescates públicos, mientras que, por otro lado, ahogan a sus proveedores que mueren por los impagos de esas mismas grandes empresas y por la presión asfixiante a la que se ven sometidas desde la Administración.

De todas formas, y si quieren una conclusión final contundente, podemos recurrir a la sabiduría popular, que no hay escuela de negocios que pueda superar. El problema [en mi humilde opinión] se resume en algo muy sencillo: allí donde la figura del “amo” se diluye hasta desaparecer, las empresas empiezan a ser un comedero de directivos. [¿Recuerdan las excepciones de antes? ¿A que pueden identificar una clara figura de “amo” en cada una de ellas?] En ese punto, ya sólo importa el corto plazo, la gestión rápida, el maquillaje numérico, la faena de aliño y agenciarse una buena indemnización. En ese cometido, cuanto más opaca y caótica [más modelo colador] sea la empresa, tanto mejor.

En la práctica: si al entrar en una empresa puedo identificar la figura del “amo” [llámenle, propietario o accionista mayoritario, como gusten] presente en las instalaciones, mi fe en la firma aumenta exponencialmente.

Mi abuelo hubiese resumido toda esta excesiva parrafada, arrancando el filtro de su sempiterno “Celtas” y sentenciando, con la primera bocanada de humo, un simple: “el ojo del amo engorda el caballo”. ¡Cuánta verdad, abuelo!

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4 responses to “Empresa Embudo vs. Empresa Colador [o Mayor No Es Siempre Mejor]

  1. Te veo “mosqueao” desde hace tiempo Blai….no me extraña, motivos hay por donde mires….

    Un abrazo.
    Suson.

  2. Saludos, Suson. :-)
    Bueno, motivos no faltan en general y para todos. Además, no soy tan “beatífico” como algunos se empeñan en considerarme. De cuando en cuando se me llevan los demosnios, como a todo hijo de vecino. Además, me estoy quedando calvo 😉

  3. ¿Ajustes y recortes en los países periféricos o estimulación al consumo en los países centrales?
    En el día de ayer, España ha anunciado una nueva serie medidas de ajuste. Medidas que supondrán achicar aún más la capacidad de consumo de la sociedad.
    De esta manera el gobierno español cumple con las directivas impuestas por Europa como medidas necesarias para salvar a su sistema financiero y al modelo EURO.
    Ahora bien, la interrogante es: ¿Serán efectivas estas medidas o solo contribuirán a contraer más la economía y generar más recesión?
    Si traemos el análisis hacia un punto de vista terrenal, no hace falta ser un experto para saber que ajustar las cuentas públicas es necesario, si hay que pagar 100 y en caja tenemos 70, las cuentan no cuadran, y el dinero que falta no se puede inventar. Pero siguiendo este análisis básico, también es necesario verlo desde otro lado, es decir, si una familia que ingresa 10, y consume y paga impuestos por el gasto que realiza en función de su ingreso, baja su ingreso a 8, su consumo disminuirá inexorablemente, por lo cual su contribución fiscal también.
    Este es el gran dilema que se discute en los parlamentos europeos entre quienes defienden el ajuste fiscal y quienes lo critican y promulgan por medidas que contribuyan al crecimiento.
    La respuesta a este dilema, hoy por hoy no la tenemos, pero siguiendo con la idea de observar la situación desde diferentes puntos de vista, pensemos lo siguiente. ¿Qué harían España, Italia o algún otro país periférico de la zona EURO para paliar esta situación si no estuviesen atados a la monde única?
    La respuesta sería “devaluar su moneda”, para así ganar competitividad y fomentar el crecimiento a través de las exportaciones suplirían al deprimido mercado interno. Una medida que siempre supuso ser el gran enemigo para los países centrales del EURO, principalmente para Alemania, ya que a partir de la depreciación de moneda de los otros países, sus exportaciones pasaban a resultar más caras.
    La opción de la devaluación hoy no es viable, el EURO es una moneda consolidada y representa un logro político memorable, dejarlo caer supondría un retroceso social, político y económico de consecuencias gravísimas. Entonces, a partir de la premisa de que el EURO se tiene que mantener y que la manipulación de los tipos de cambios no es posible, nos queda pensar en la alternativa inversa, es decir, fomentar el consumo desde los países centrales.
    Los países centrales no tienen los problemas de desocupación que hoy están sufriendo países como España, de hecho Alemania promulga la contratación de trabajadores españoles para cubrir su demanda laboral. Entonces, ¿Por qué no aplicar medidas para sea Alemania quién realmente actúe como el motor de consumo que saque a Europa de la crisis a partir de subas salariales y fomentos al consumo? Esto evitaría la estrangulación de los mercados internos de los países periféricos de Europa, asfixiados cada vez más por impuestos crecientes y corregiría a su vez el equilibrio laboral y productivo de los países centrales, en espacial el alemán.
    A modo de conclusión, tal vez tanto una como otra medida puedan resultar ineficientes por sí solas, y tal vez sea una combinación de ellas la que realmente haga despegar a Europa nuevamente hacia el crecimiento colectivo.
    Es cierto que los desequilibrios necesitan ser ajustados y que una sociedad austera no quiera pagar los excesos de otra sociedad más pródiga, pero es el momento para demostrar que un acuerdo de la magnitud del EURO, no debe responder solamente al desarrollo político y económico, sino también al desarrollo solidario de la sociedad europea.
    Los invito a opinar y debatir sobre este tema a mi blog:
    stocksploring.blogspot.es
    Saludos
    Wally

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