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El Derecho de Pernada Económico y Otras Vergüenzas Nacionales

Ser emprendedor en España no es ni una vocación, ni un trabajo; es una ingenuidad.

La divina locura de la juventud te hace creer que todo es posible. Reconozco que a mi edad debería de estar ya curado del todo pero, la verdad, no siempre lo consigo y me vuelvo a ilusionar. Soy un ingenuo y sigo inventando, pero cuando pasas de los 50, uno ya debería entender que la ingenuidad muda su nombre por el de estupidez.

Por mi edad y mi profesión, he estado involucrado en diversos proyectos que pretendían generar nuevos servicios en Internet, desde antes de la famosa burbuja. Casi siempre como soldado de trinchera, a veces como sargento; incluso alguna, como mariscal de campo. Cuando competimos contra otras Start-Ups extranjeras, es como si ellos corriesen sobre una pista de tartán y nosotros escalásemos una duna de fina arena. Los ex monopolios, los grandes bancos, las mayores empresas y la Administración abrazados forman una especie de techo de cristal contra el que te golpeas hasta perder el poco sentido que te quede simplemente por intentarlo.

Lo recordaba y rememoraba experiencias muy directas cuando leía hace unos días como dos ingenieros de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), habían creado una página web que ofrecía a los usuarios la posibilidad de comprar billetes de transporte urbano T-10 con descuentos de entre el 10% y hasta el 50%. La original idea se basaba en el patrocinio de los títulos.

Eso es el paradigma de la e-conomía o de la economía 2.0 que se propugna desde Internet: el cliente gana; las empresas que patrocinan, ganan; y, el promotor de la idea, gana. Un negocio que hace a todos felices. ¿A todos? Bueno, en España eso no es suficiente, porque debe hacer feliz [por derecho de pernada económico] a alguien de los integrantes del antes mencionado “techo de cristal“.

Esto es España, que nadie lo olvide y la norma es que, mientras no se demuestre lo contrario, todo está o prohibido o regulado, incluso lo que nunca antes nadie había imaginado.

Al día siguiente de aparecer en los medios, la web estaba apagada, por no decir clausurada. Aunque los medios [sumisos y obedientes como de costumbre] han callado y nadie ha explicado oficialmente nada, mi vieja naríz olfatea que alguien de la Administración se ha encargado de aplastar la iniciativa con un libro de normas viejas, permisos necesarios e inasumibles y amenazas legales de todo tipo. Me conozco a esos tipos. Convierten en imposible o en inasumible cualquier buena idea con un millón de reglamentos trasnochados.
Sí, esos ingenieros han aprendido a no sacar los pies del tiesto y a tener sólo ideas que beneficien a la gran empresa que los contrate. Mi solidaridad está con ellos. Son héroes cotidianos, mártires del derecho de pernada económico nacional.

Y que luego salga el ministro de turno a fomentar la iniciativa y el valor de los emprendedores. ¡Cínicos!

PD.- Pues sí, estoy cabreado. Cada día estoy más cabreado con un montón de cosas que veo que ocurren entre la aparente apatía general. Y no sé qué me cabrea más, si lo que sucede o la apatía. Así que, amenazo a que, cuando me apatezca, volveré por estos pagos. Que aunque ya no tenga las piernas que tenía cuando corría ante los grises para cambiar este país, tengo más experiencia. Ahora soy más peligroso :-)

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5 responses to “El Derecho de Pernada Económico y Otras Vergüenzas Nacionales

  1. Me ha gustado mucho tu artículo porque pienso igual. Mucho sacar medidas para ‘incentivar el emprendimiento’ pero cuando intentas algo no te ponen nada más que trabas, problemas y por supuesto impuestos y tasas de todo tipo.

    Luego nos extrañará que haya tanta economía sumergida y que la gente que quiere hacer algo se esté marchando…

  2. Por otras cuestiones (políticas, judiciales…) comparto cabreo. Mucho cabreo.
    El problema es cómo producir el cambio.

  3. Que pena, que vergüenza, que indignación y que cabreo…. este país es como el perro del hortelano, ni come ni deja comer. Con perdón, que asco por diossss!!!!!!!!!

  4. Yo más que cabreado estoy hasta los mismisimos….. 44 años cotizando, para que ahora esta panda de sinverguenzas tenga la desfachatez de decir que me aumenta un 1% la pensión cuando en realidad me está trincando un 3% via IRPF y por otra parte viendo como toda esta chusma se enriquece mediante el latrocinio y sin que ninguno de ellos (una vez devuelto lo robado) se pudra en prisión.

    ” LAS XXXXX AL PODER, QUE LOS HIJOS YA ESTAN “

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