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Ladrones en el Templo

“Obama se muestra indignado por el “uso impropio” que hicieron los ejecutivos de AIG con las ayudas” (20/3/2009)

“Sarkozy considera inadmisibles los bonus y remuneraciones excepcionales si las empresas piden ayuda pública” (20/3/2009)

Esto es un desahogo. Lo reconozco y pido perdón por ello. [O quizás, no].

A pesar de haber sido, en diferentes etapas, empleado y empleador, sigo sintiéndome más próximo a los viejos postulados rústicos de donde vienen mis orígenes familiares, que a la [para mí] siempre extraña y un punto desmesurada verborrea business new-age & neo-con [In Marketing We Trust] de los altos directivos empresariales.

Sincéramente no sé qué tiene de peor acumular experiencia que obtener know-how, pero igual resulta que la diferencia es sustancial y no alcanzo a ver sus matices.

Lo dicho,  decididamente soy un rústico.

Todo el mundo sabe [por experiencia] que la tierra, por buena que sea, se agota y hay que dejarla en barbecho para que vuelva a ser productiva.

Esa vieja sabiduría que dice que no hay que producir más de lo que se pueda llegar a consumir, o se echará a perder y agotará el terreno. Que es mejor diversificar y rotar cosechas para conservar el substrato. Esa filosofía ancestral también aconseja guardar en tiempo de bonanza para soportar los de penuria.

Esos estúpidos viejos principios aconsejan no estirar más el brazo que la manga y no vivir por encima de nuestras posibilidades. Esa ancestral tradición impone como principio básico conservar el patrimonio entregado para pasarlo a las siguientes generaciones en mejores condiciones de la que se nos entregó.

¿Quieren decirme qué parte de todo esto es la que no entendieron los altos directivos de las mayores corporaciones mundiales, de bancos, automovilísticas, aseguradoras o hipotecarias?

Claro que ellos no se rigen por la experiencia, sino que parecen despreciarla. Ahora lo que prevalece es el know-how, la sobreproducción, el agotamiento de los mercados, el vender sin margen para copar mercado, los contratos blindados para directivos y el “después de mí, el caos”. Lo que lamento es que al final, los paganos de la crisis somos todos, así que el tema nos afecta.

O cambiamos muchos principios o cada vez las crisis por agotamiento serán más y más profundas, y no hablo tando de regular el mercado como de cambiar la orientación misma de los negocios y los objetivos de los cuadros directivos. Y también de las escuelas de nagocios. De qué nos sirven tres buenos semestres si es a cambio de una pérdida de valor de la compaía de un 70%. Ejemplos hay…

Lo dice alguien que ha sido emprendedor y empresario [de los que se juegan su propio capital y prestigio en cada empresa] y ha visto como estos empleados de lujo que se sirven de sus cargos para enriquecerse nos miran a los demás por encima del hombro. 

En resumen, que me merece más respeto un honrado taxista o cualquier humilde autónomo que tanto engolado sinvergüenza de cuello duro, corbata de seda y master USA pagado por papá, de los que te miran con suficiencia por tener coche de empresa, contrato blindado, stock options y patente de corso para saquear las empresas que les pagan [que no son suyas].

Estoy por empezar proponer ocupaciones pacíficas de sus piscinas y acampadas con barbacoa en sus jardines…

Por si quieres leer algo más:

En “El escándalo de los sueldos“, Fernando Cortes se pregunta hoy en ABC por qué un alto directivo cobra 160 veces el sueldo de un empleado medio y bonus tras hundir la empresa.

Lo que les digo, quizás haya que echar a los ladrones del Templo.

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