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Carta a Papá Noel

Querido Papá Noel:

En mi ya dilatada vida, no recuerdo otras Navidades que se hayan presentado tan agrias en el ambiente general. La gente a mi alrededor está crispada hasta el extremo, cosa harto lógica y comprensible, dadas las circunstancias.

Nos rozamos por la calle y nos gruñimos. Nos ponemos al volante, nos insultan [y respondemos] antes de poner el coche en marcha. Entramos en un comercio y el dependiente nos mira con ojos asesinos. Lo comprendo, todo el día aguantando impertinencias de los clientes crispados acaba con la paciencia del santo Job.

El otro día, entré en uno de esos comercios de productos de bajo precio y había dos personas reclamando y otras esperando para hacer lo mismo. Las reclamaciones eran por productos de no más de un euro de precio, pero discutían acaloradamente como si a todos les fuese la vida.

Crispados. Todos estamos muy crispados. Por mucho que salgas a la calle con buen ánimo, la mala leche generalizada te contagia y acabas maldiciendo a la ancianita con caminador por cruzar la calle despacito delante tuyo. Luego, lo piensas y te da vergüenza.

Los foros, chats…, no son una excepción. El clima en muchos de ellos es irrespirable y el ataque personal, la norma de comunicación. Eso hace que, los que se enzarzan no aportan y los que podrían aportar, se retraigan. Lógico. Por eso me he pasado al Twitter, que me permite diseñar el menú de personas a las que me apetece seguir y leer.

Lo peor, Papá Noel, es que no le veo solución. Lo comento porque me siento contagiado por esta desagradable pandemia de [justificada] mala leche colectiva. Y conste que me considero un privilegiado pues, aun formando parte del colectivo más duramente castigado por la crisis [los autónomos], afortunadamente, sigo trabajando y [lo que es más extraño], ¡incluso cobrando!

Sí, extraños tiempos estos en los que se puede no trabajar y cobrar, y trabajar y no cobrar. Cuando hasta el Estado y la Administración se vuelve el primer moroso, moralmente poco nos queda ya a lo que agarrarnos.

Lo dicho, no tengo la solución y no sé muy bien qué pedirte. Te escribo, sobre todo, porque me he descubierto, en vísperas de la Navidad, chocándome con todo el mundo con cara de mala baba y contestando con un gruñido cada gruñido recibido. Y eso no es precisamente “espíritu navideño”.

En fin, creo que me conformaré con que me perdonen mis propios ofendidos. Vaya en mi descargo que estoy tan irritable como la gente que me rodea, incluyendo en ella a los de mi trabajo, vecindario, ciudad y país.

Sólo me atrevo a pedirte [casi suplicarte] Papá Noel que, independientemente de que mis ideas políticas coincidan o no con las de los nuevos gobernantes, sepan y quieran transmitirnos unos gramos de esperanza, de confianza y de tranquilidad. Necesitamos mensajes positivos. Y los necesitamos todos y con urgencia.

Haz lo que puedas, por favor.

Gracias anticipadas, Papá Noel.

¡Ah! Y Feliz Navidad para tí también Papá Noel.

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8 responses to “Carta a Papá Noel

  1. Pues si… creo que a todos nos pasa lo mismo, que facil se contagia la mala leche y las cosas malas! A veces merece la pena pararse un segundo a reflexionar que estas haciendo!

    Un saludo y felices fiestas! 😉

  2. Yo todavía no he llegado a ese extremo, pero si es cierto que nos hemos vuelto un poco más cascarrabias.
    Gracias a Dios, cuando llego a casa todo cambia: mi casa es mi paz y mi familia mi consuelo.
    Yo no se que pedir a Papa Noel, ¿Tal vez salud?, ¿Trabajo?, ¿Dinero?, realmente lo que quiero es felicidad y deseo que los demás sean felices, creo que al final todo se remite a eso: ser feliz.

  3. Me estoy dando cuenta que esto parece que va mucho por barrios. Yo vivo en una ciudad del cinturón industrial de Barcelona, con un índice de paro cercano al 40% y con largos meses de recortes y tijeretazos sociales. Seguro que en Sant Cugat o en Pedralbes el mal humor no está tan a flor de piel. Por localizarlo en Madrid, para mis amigos de allí, es como comparar el ambiente que se respire en Vallecas o en Parla, por porner dos ejemplos perfectamente honorables pero claramente identificables con zonas obreras, con la visión que se tenga en el barrio de Salamanca o en Puerta de Hierro. Sirva mi reflexión simplemente para constatar como una situación de incomodidad en los que te rodean puede acabar contagiandose y extendiéndose [o eso me parece a mí].

  4. Al fin y al cabo,gruñir o no, entrar al trapo o no, está en manos de cada uno. Lo difícil es acordarse en el momento.

    Por eso, ahí va una pista: La idea es cambiar la respuesta de momento. No es cuestión de dejarse pisar por los gruñidos y gruñones, sino más bien de posponer el momento de la respuesta, para poder dar una adecuada y de la que no tengamos que arrepentirnos.

    Este consejo me lo dio un amigo el otro día: Tómate una cervecita y no te enfades ¡Cuánta razón tiene!

  5. Doy gracias!!!! una vez, mas, por haberte leido, a ti o a personas que pongan o escriban/actuen/reflexionen en positivo ya que me uno, a ese encrispamiento, el otro dia hablando con kender,me sucedia lo mismo y me da verguenza decirlo, pero reflexiono y me analizo he intento mejorar y dar gracias por lo que tengo y como lo tengo,y luchar por lo que quiero y conseguire. No sera mañana pero si a corto plazo.
    *Recuerdos!!! Felizzzzzzzcidades, Paz con Amor y Compresión sobre todo a los que nos rodean quienes son lo mas importante para cada uno de nosotros y son los que a la hora del té nos apoyan y sacan las castañas del fuego..Cuidaros cada uno de vosotros Bloguerosssss.

  6. Yo siempre me descubro ante las personas con un caracter tan altruista como el tuyo, asi que para ti y los que son como tu,
    FEIL NAVIDAD y los mejores deseos para el AÑO 2012.

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