En esta ya considerable serie de post dominicales que aprovecho para compartir algo de la música que más me gusta con ustedes, he reparado que me falta rendir homenaje al hombre que me cautivó y reclutó para el jazz actual desde hace ya muchos años y hasta el día de hoy. Por su culpa les doy a ustedes la vara los domingos con alguna que otra perla musical.
Pat Metheny (léase Pat Mezíni) es un genio, y poca cosa más hay que decir de él. Este guitarrista estadounidense de jazz, es mundialmente reconocido como uno de los más grandes músicos del género de todos los tiempos. Para hacerse una idea de su magnitud, entre otros innumerables premios y reconocimientos, tiene en sus vitrinas la friolera de 19 Grammy [hasta la fecha], que es el equivalente a los Oscars de la industria musical. [Por ponerlo en proporción, Madonna, que es una superestrella del pop, ha acumulado 7 en toda su carrera].
Nació en Lee’s Summit, Missouri (Estados Unidos) el 12 de agosto de 1954 en una familia de músicos. Empezó tocar la trompeta a los 8 años por influencia de su hermano Mike Metheny, pero se cambió a la guitarra a los 12. A los 15 estaba trabajando con los mejores músicos de jazz en Kansas City. A los 18 años, era ya el profesor más joven de la historia en la Universidad de Miami. A los 19, se convirtió en el profesor más joven de la historia en Berklee College of Music, donde también recibiría un doctorado honoris causa veinte años después.
Su historia musical es casi inabordable por lo extensa y variada, especialmente en estilos jazzisticos. Yo hoy sólo quiero compartir con ustedes esta deliciosa versión de su “Are you going with me“, acompañado de la Metropole Orchestra en el holandés Festival de Jazz del Mar del Norte en 2003. Relájense y disfruten.
Ya en enero del año pasado Bloomberg publicaba que el 77% de las operaciones generadas en el mercado británico era responsabilidad directa de máquinas, según un estudio de Tabb Group LLC.
Un año después reaparece la noticia señalando que se calcula que entre el 50 y el 70% de las operaciones en el mercado americano también están en manos de máquinas. En este caso un estudio de autoría de Morgan Stanley publicado en el Financial Times la cifra ya en un 86%.
Si esas cifras fueran ciertas [que no lo dudo] resultaría que menos del 20% de las operaciones en las grandes plazas están directamente decididas por humanos. Aunque esos números, si nos fiamos de la tendencia, pueden incluso ser mayores.
A todo eso, yo me pregunto, ¿dónde quedan los postulados de la interesantísima materia del Behavioral Finance o Economía Conductual?
Que ahora la psicología de masas pierda peso sobre las reglas del HFT [High-Frequency Trading], quizás para muchos sea una pésima noticia, pero a mí me llena de optimismo y esperanza. Mis bastantes años manejando datos me permiten asegurar que los mercados son cada día más vulnerables porque la máquinas actúan según una lógica, complicada y sofisticada, pero lógica al fin. Y no hay lógica sin fisuras.
Les daré mi opinión honrada. En esta fase de evolución técnica de los Mercados, con el HFT en plena expansión, la operativa de cortísima temporalidad, el day trading rabiosamente minutero [que yo llamo "operar en el ruido"], es lo que alimenta estas máquinas y esta estrategia. Cuanto más a corto operamos, menos posibilidades de supervivencia bursátil. Esas máquinas son insaciables e insuperables en ese campo de la operativa ultra-rápida. Son capaces de laminar nuestro patrimonio céntimo a céntimo, pipo a pipo, hasta dejarlo a cero. No tienen prisa, no sienten ansiedad y no se cansan de ganar puntitos.
La segunda derivada de esta noticia es que tampoco vale la pena [a mi modesto juicio] perder mucho tiempo en estudiar los viejos postulados del trading basados en lo que hacían traders hace 10, 20 ó 40 años atras. Operaban contra otros traders. Ahora los mercados son operados mecánicamente, y eso va a más. Ahora una caída vertical no es un pánico, sino frías órdenes en cascada. El pánico es humano, una sucesión rápida de ventas, no.
Pero, hay esperanza para los pececillos, si no se meten voluntariamente en la boca de los tiburones. Simplemente el marco está cambiando y hemos de entenderlo: el oponente que te da contrapartida ya no es un humano avaricioso y miedoso a partes iguales, sino una máquina de fría lógica que a un estimulo concreto da la respuesta fijada en una concreta línea de código. Hace eso, y sólo eso. Lo hace SIEMPRE y NO puede hacer otra cosa, sólo eso. Fisuras digitales por las que se puede escapar el dinero.
Así, pues, para mis amigos traders digitales [que hay muchos y muy capaces] las alternativas son dos: o crean sistemas automáticos capaces de competir con los ya existentes [complicado], o se centran en explotar sus potenciales [pero seguras] vulnerabilidades. ¿Conocen algún programa infalible? Pues eso…
Ya ven, soy del sector optimista aunque, muy probablemente, no sea lo suficiente listo ni en tres vidas para descubrir y aprovechar alguna de esas rendijas. Pero, les aseguro que alguien lo será. Alguien, algún día, saltará la Banca del HFT. Y, si es inteligente, lo hará poco a poco, y sin hacer mucho ruido. Se comerá algún tiburón a ínfimos mordisquitos [y será mi ídolo].
Creo que os debo una explicación. No porque considere que lo que yo haga o diga tenga mucha importancia más allá de mí mismo y de mi familia, pero sí, como mínimo, por cortesía con muchos amigos que me venís siguiendo desde hace años y prestándome atención. Gracias por ello.
Creo que ya se entreveía en mis post. La cosa del trabajo está complicada. Han salido algunas cosas y hay que atenderlas. Prioritariamente, además. Eso por un lado. Ya sabéis que mi actividad profesional no está relacionada con el trading. Y, además, como mi trabajo me gusta, voy a ejercerlo mientras pueda.
Por otro lado, llevo casi un año estudiando y desarrollando nuevas herramientas y técnicas de trading [como siempre] basadas exclusivamente en la gestión pura de datos. Que nadie se excite, que no he descubierto ningún grial [ni creo que lo encuentre nunca], pero algunos resultados son prometedores. Lo que ocurre es que [no desvelo nada] la situación del mercado es cualquier cosa menos “normal”, con lo que, por mucho que me esfuerce, los resultados que obtengo siempre los tengo que poner en cuarentena por las muchas anomalías que representa esta fase de mercado que, como cualquier otra, pasará y cambiará. ¿Servirá en esa nueva fase todo lo desarrollado? ¡Quién sabe!
En esta segunda generación de herramientas me estoy centrando en la simplificación en la señal y de la lectura para conseguir un mejor filtraje de las situaciones ambiguas. Creo que la causa de mucho mal trading [mío y de cualquiera] es la toma de decisiones en fases de ambigüedad. El ruido genera zonas grises donde las decisiones raramente son acertadas. En eso estoy. Por ahora, no puedo explicar mucho más.
Por otro lado, hace unas semanas llegué a un grado de cansancio y saturación bastante importante. Me marché de vacaciones para desconectar. Además, mi contacto con algunos usuarios lo empeoraba. Los mercados bajistas causan un efecto de irritación considerable en muchos traders. Mal rollo contagioso, ya sabéis. Y, aunque sea colateralmente, eso acaba salpicándote. No, yo no tengo la solución para este mercado, pero tampoco tengo la culpa.
A todos estos elementos [trabajo, cansancio, mercado complicado incluso para experimentar…] se me ha juntado una especie de plaga bíblica. Mi web empezó a estar inestable y a sucederse los errores. Simplemente, empezó a fallar en cascada, ahora aquí, ahora allá. Y por falta de tiempo material fui parcheando y aguantándola en funcionamiento por no tener que reprogramar, porque ahora mismo no tengo tiempo.
Pero –no lo diríais nunca- cuando la semana pasada se vino abajo definitivamente, sobrevino un inesperado y confortable silencio. Entonces me di cuenta de la cantidad de trabajo, principalmente en forma de consultas, que me genera.
No sirvió de mucho crear una web amplia con un buscador potente para que la gente pudiera buscar, navegar y encontrar respuestas: me seguían preguntando casi todo directamente por mail. Y, si quieres ser educado, cada consulta genera un tiempo de respuesta y, como la canción, me daban las doce, la una y las dos… Total, que en vez de ponerme a reconstruir frenéticamente, he tomado aire y me lo estoy tomando con calma.
Voy a pensar en qué y en cómo rehacer la web. Quizás acabe recomponiéndola tal y como estaba, o quizás no. No lo sé. Esto debería ser un hobby para mí, y nada más. Y, últimamente no me estaba compensando. Quizás sólo porque ahora estoy cansado. No lo sé. Indudablemente aprovecho más el tiempo y disfruto mucho más tradeando y diseñando que contestando casi las mismas consultas cada día.
Como veis, esto no es un cuento triste, ni nada por el estilo. Es lo que os confesaría sinceramente como amigos si estuviéramos sentados en una terraza y compartiendo una cerveza fresca cualquier mañana de primavera.
Seguiré con el twitter y, si tengo algo largo que contar, lo haré desde este blog, como de costumbre. Y, ahí siguen mis herramientas en la web de ProRealTime a vuestra disposición, libres, gratuitas y en código abierto para quien guste o quien piense que puedan serle útiles.
Volveré, pero ahora me apetece más descansar un poco, guardar silencio y dar un pasito atrás. Al menos hasta el verano. Necesito un poco de paz.
Banda veterana donde las haya, The Rippingtons es un grupo estadounidense de Smooth jazz y Crossover jazz, formado en 1986 por el guitarrista Russ Freeman y cuya carrera se ha extendido durante dos décadas, siendo Freeman el único miembro permanente de la banda.
En la actualidad la banda está formada por el antes mencionado y líder de la formación Russ Freeman [guitarra, teclados y programación], junto a Dave Karasony [batería], Bill Heller [piano], Rico Belled [bajo eléctrico], Jeff Kashiwa [saxofón].
The Rippingtons ha sido una especie de vivero de algunos de los mejores músicos en las últimas décadas, pues han formado parte del grupo solistas actualmente tan destacados como Dave Koz, Kenny G, Nelson Rangell, David Benoit, Gregg Karukas o Dave Hooper, entre otros.
Como muchos de estos grupos, con poco material en formato vídeoclip, pero no me resisto a presentarles un par de temas geniales [de los muchos que tienen]. El primero, Anything, de su 20th Anniversary y una actuación de la banda en 1992, descargando toda su energía sobre el escenario, con su no menos memorable Tourist in Paradise.
La Ley de Gresham es uno de los denominados pilares de la economía de mercado. Es un principio según el cual, cuando en un país circulan simultáneamente dos tipos de monedas, ambas de curso legal, y una de ellas es considerada por el público como “buena” y la otra como “mala”, la moneda mala siempre expulsa del mercado a la buena, pues los consumidores prefieren ahorrar la buena y no utilizarla como medio de pago.
El hombre al que debemos tan revelador principio fue sir Thomas Gresham. Este importante financiero y mercader del siglo XVI notó que, en todas las transacciones que llevaba a cabo, la gente prefería pagar con la moneda más débil del momento y ahorrar la más fuerte, para, llegado el caso, exportarla o fundirla, pues tenía mayor valor como divisa o como metal en lingotes.
De todos modos, la Ley de Gresham ha tenido importantes derivadas. Por ejemplo, en el campo de la Ciencia, cuando alguien se refiere a esta Ley está señalando la creencia de que la mala ciencia produce resultados aparentemente tan buenos como los de la Ciencia, con mayúsculas. Por arte de la Ley de Gresham, las teorías pseudocientíficas pueden a tener tanta o mayor repercusión, popularidad y aceptación que las basadas en el viejo pero fiable método científico. Por poner un ejemplo, ¿quién no ha oído hablar de la posibilidad de que extraterrestres construyeran las Pirámides u otros monumentos de la antigüedad, o de la existencia de la Atlántida como continente perdido? ¿Pruebas científicas? Ninguna; pero la gente parece darles tanta credibilidad como si las tuvieran.
Yo, desde que me acerqué al trading, vivo permanentemente -lo confieso- con un incómodo fantasma de buhardilla que no deja de arrastrar cadenas y ulular por las noches. Y es que, por mucho que lo intento, hay un buen número de postulados y leyes del AT a los que no hay forma de aproximar ni de lejos al método científico. Ninguna prueba ni recuento obtiene nada que podamos calificar de estadísticamente significativo. Y, sin embargo, muchos de ellos son tomados por axiomas indiscutibles entre el corpus de traders, amateurs y profesionales.
Sin embargo, mi fantasma no se acalla si no obtiene respuestas válidas y, como espíritu mourinhizado no para de preguntar “¿por qué?” cada noche y entre lamentos.
Así que pensaba en la Ley de Gresham que no sólo hace pasar por plausible lo descabellado, sino que acaba substituyéndolo y arrinconándolo, aun siendo de mucho menor valor que la verdad que oculta o, precisamente por serlo.
He recibido algún interesante retorno sobre mi último post sobre la productividad y su relación con la escasa propensión a invertir en medios y métodos en la empresa española, ni ahora ni cuando soplan vientos favorables. O, incluso, menos entonces, porque te espetan cosas como “si ganamos dinero es porque lo estamos haciendo bien, ¿o no?”
La verdad es que el título resume algo que es conocido dentro de la infonomía como la Primera Ley de Shipman, que viene a decir algo así como: “Las capacidades TIC están inversamente relacionadas con el rango jerárquico dentro de la organización”.
En las pequeñas empresas, el título no es un chiste, sino una triste realidad. El gerente tiene el único equipo moderno y, generalmente, no sabe ni usarlo. Dice que no tiene tiempo. Pero, ahí está. Debe jugar unos solitarios alucinantes, pienso yo muchas veces mientras, si me lo han pedido, busco software que corra sobre el viejo equipo de administración la facturación y la contabilidad.
Pero lo más triste es que este efecto se da en la misma proporción en las medianas y grandes organizaciones. Lo más habitual es que las personas que menos utilizan el ordenador [y en muchos casos, también con menor destreza digital] tengan asignadas las mejores máquinas disponibles. La razón es que la calidad de los equipos TI [de todos ellos, ahora con especial repercusión en los nuevos dispositivos móviles, que se asimilan a artículos de lujo] es una fuente de estatus en las organizaciones.
Eso tiene como consecuencia que quienes más y mejor provecho les sacarían no son los poseedores de los mismos, sino los trabajadores de los pisos inferiores. Pero, intentar convencerles de ello sería tan estúpido como inútil. Como antes dijimos, se trata de una cuestión de estatus.
Así, en muchas organizaciones la mayor capacidad de proceso está en manos de quien no sabe, no quiere o no tiene tiempo de utilizarla.
Esto que les cuento, todos los empleados lo saben. Si es usted directivo y no me cree, salga de su despacho, baje un par de plantas y vea con qué están trabajando. Ya sabe, se llama Primera Ley de Shipman y es prácticamente un axioma.
He estado un mes en prudente silencio, pero ello no quita que no leyese ni que me muriera de ganas de salir a la palestra para contestar algunas cosas que leo repetidamente, como mantras incontestables. Completas majaderías pero que, a fuerza de ser repetidas con voz engolada desde tarimas, acaban pasando por verdades incontestables.
Por mi trabajo me toca observar la economía desde un punto de vista que ni analistas, ni economistas, ni burócratas tienen la oportunidad. Yo visito empresas. Bastantes y a menudo. No las miro a través de sus números ni balances desde el último piso de algún edificio muy muy alto. Las visito y las veo por dentro.
A todos aquellos que hablan y pontifican sobre la baja productividad de los hispanos currantes les diría que, como en botica, de todo hay, y de holgazanes, a puñados. Pero de esforzados y competentes, también. Los más. En lo que debémos encabezar el ranking mundial es en desmotivación y demolición de buenos empleados, pero eso me lo dejo para otro día.
Muchos hablan de baja productividad, pero no oigo a nadie comentar las otras razones también apreciables por cualquiera que viva en lo que yo describo como “la economía real“, o sea, que recorra empresas con los ojos abiertos.
Por ejemplo, no oigo comentar a ningún especialista como es difícil equipararnos a la productividad germana si nos dedicamos a comprar de segunda mano maquinaria obsoleta [muchas veces la suya, cuando ellos la mejoran]. No oigo comentar como es difícil implementar soluciones avanzadas TI cuando cualquier empleado lleva en su bolsillo más capacidad de proceso que en los equipos con los que trabajan, que sólo se sustituyen cuando dejan de funcionar de puro viejos. Les aseguro que lo normal es encontrar hardware y software de hace 10 o más años donde teóricamante deberían implementarse soluciones rompedoras. A nadie escucho hablar en serio de inversión en I+D, ni de reestructuración de procesos más allá que las delegaciones de multinacionales impelidas a hacerlo a empellones [y a disgusto] por la central.
Y digo yo, que soy un palurdo como mi abuelo, ¿no habría que poner medios equiparables para poder equiparar resultados? La industria alemana se ha nutrido de trabajadores alemanes, pero también de españoles, y más recientemente de, turcos. ¿Es cosa del clima o quizás de medios y métodos?
A día de hoy [y tras una larga agonía], la empresa privada sobrevive con la mitad de departamentos y la mitad de agobiados empleados en cada uno de ellos, pero con idénticos recursos que hace cinco o diez años años.
Para que luego venga un engominado de cuello blanco que sólo conoce la realidad por estadísticas y gráficos y les insulte diciendo que son poco productivos. ¡Más respeto, majaderos! Y, de paso, ¡más inversión! ¡O a contar ustedes con ábaco, a ver si les salen las cuentas!
Parafraseando a algún presidente americano: “¡Es la productividad, imbécil!“
Bienvenido al blog de Bolsa y Datos, el blog de indicadores de Bolsa de Xavier Garcia, más conocido como Blai5. Puedes conocer más sobre el en la entrevista publicada en la Television por Internet de Financialred TV