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Archivos del mes: marzo, 2008

CAJAS NEGRAS vs. CAJAS GRISES

Hoy he encontrado una recopilación de frases de ALEXANDER ELDER, psiquiatra, trader y excelente escritor de libros sobre trading. 

En sus propias palabras:

La mayoría de los programas de Trading se encuadran en las tres siguientes categorías: Cajas Negras, Cajas Grises y Cajas de Herramientas. Las cajas de Herramientas son para Traders serios, las cajas Negras son para los que creen en los Reyes Magos y las cajas grises son una mezcla de ambas.

Lo aclaro para que no queden dudas. Las denominadas “cajas negras” son sistemas automáticos con todos los parámetros ajustados y bloqueados. Las “cajas grises” se diferencias de las anteriores en que permiten ajustar algunos de sus parámetros, por lo que son algo más adaptables con las circunstancias del mercado. Las “cajas de herramientas” proporcionan al inversor un conjunto de herramientas [generalmente indicadores técnicos más o menos evolucionados o con ajustes particulares] pero es el trader quien debe interpretar sus señales y actuar, pues son herramientas de ayuda y no sistemas estrictos.

Y, ¿por qué las “cajas negras” son peores que las “grises”? Elder también nos lo aclara:

Los Mercados están cambiando constantemente, por lo que los métodos que funcionaron en el pasado, es probable que no funcionen hoy y mucho menos, dentro de un año.

Habrá quien piense que [como programador] estoy loco por declararme de acuerdo con la siguiente afirmación de Elder: 

La gente que paga por Sistemas de Trading Automáticos, se asemeja a los Caballeros de la Edad Media que pagaban a los Alquimistas por el secreto para convertir los metales en Oro.

Pero es que es esto es justamente lo que estoy intentando transmitir en estos primeros post de este blog: como programador puedo crear un sistema ganador sin muchas dificultades y demostrar que funciona de forma espléndida con unos beneficios espectaculares. Pero la cosa se complica si quiero un sistema que sea ganador en todos los activos, en todas las temporalidades y durante todas las fases históricas. De esos, sinceramente, [todavía] no tengo ninguno… :-)

Lo que realmente importa es disponer del conocimiento que nos puede permitir adaptar nuestros sistemas al mercado, a cada activo concreto en cada momento concreto, a ser capaces de prever sus derivas y de seguirlas para mantener sistemas ganadores durante MUCHO tiempo, independientemente de las circunstancias.

A pesar de ello, si alguien oferta un sistema ganador y lo viste con resultados espectaculares bien maquillados, se lo quitarán de las manos una legión de inversores perezosos y engreidos, que merecerán pagar y perder. 

Afortunadamente TÚ no eres uno de ellos, porque te estás tomando la molestia de leer este comentario. Haciéndolo estás invirtiendo en conocimiento.

LOS SISTEMAS "SEMÁFORO" Y EL CONOCIMIENTO

El conocimiento hay que cultivarloEste comentario está relacionado con el que publiqué hace unos días bajo el título ¿ES [EN BOLSA] LO TEÓRICO INÚTIL?

Dicho de la forma más llana y pedestre, al común de los inversores el conocimiento les interesa un pimiento. La mayoría se sentirían completamente felicies con una especie de “sistema semáforo???? que fuera pasando exclusivamente del verde al rojo y que les avisase de cuándo comprar y cuándo vender. Eso y sólo eso. ¡Ah! ¡Y que no se equivocase NUNCA! Un sistema sencillo e infalible que, además, no les representase ningún esfuerzo de uso ni interpretación. [Y, si pudiera ser, gratis, ya lo sé...]

Reconozco que a mí también me gustaría, pero no entra dentro de mis expectativas. Mis ambiciones son bastantes más modestas y [sobre todo] no espero que me caiga del cielo.

Todo esto está relacionado con muchas otras cosas [y ya lo iremos relacionando poco a poco con las escuelas y sistemas de trading y su enseñanza] pero ahora voy a resumirlo en lo que podríamos llamar un postulado base:

EL MERCADO CAMBIA 

Los mercados financieros son un continuo cambiante del que disponemos de un histórico con el que trabajar. Pero ese histórico de datos nos dice lo que ha pasado, NO lo que va a pasar. Sobre ese histórico podemos diferenciar lo probable de lo improbable, pero CUALQUIER SITUACIÓN por improbable que matemáticamente resulte, ES POSIBLE.

Cualquier sistema automático o semi-automático [como el “sistema semáforo???? antes mencionado] puede estar sincronizado durante un tiempo con el mercado y ofrecer buenas señales. Pero, por bueno que sea, antes o después se desajustará. [Otro día hablaré de las "cajas negras" y de las "cajas grises"].

En esa fase, quien tenga el “semáforo???? desajustado [y más si es del tipo "caja negra"], probablemente perderá todo lo ganado. Sólo quien disponga del conocimiento, tendrá la capacidad de entender qué esta pasando, ajustarlo a las nuevas circunstancias y SOBREVIVIR en el mercado.

Mientras unos buscan la riqueza vía “pelotazo”, yo me voy a conformar con el largo y tortuoso camino de la simple y humilde “supervivencia????.

SOMOS RICOS!! [EN DATOS]

Toda la complejidad de la vida cabe en 4 letrasReleyendo la entrada anterior me preguntaba si muchos de los lectores no se sentirían algo incrédulos ante la posibilidad de desvelar algo de los imprenetables mercados sólo a traves de cinco escuálidos datos numéricos.

Así que no me podido resistir a la tentación de utilizar un ejemplo tan breve como esclarecedor. Desde hace ya algunos años sabemos que toda la vida, en todas sus formas y matices nace por combinación de sólo cuatro letras [nucleótidos].

Si nuestro código genético [y el de todas las formas de vida conocidas] resulta de la diferente ordenación de esos cuatro elementos básicos, contar con cinco datos numéricos debería llevarnos casi hasta el entusiasmo. Quizás no estamos tan inermes como algunos nos quieren hacer creer. 

CON TAN SÓLO CINCO DATOS [para desvelar todos los misterios]

Son sólo CINCO DATOS B�?SICOS. Y no tenemos mucho más. Puede parecer poco, pero si sabermos utilizarlos, es bastante.

Para empezar necesitamos datos fiables obtenidos de fuentes fiables. Datos inequívocamente ciertos. ¿Existe eso en los mercados?

Afortunadamente, sí. Absolutamente en todos los mercados y en todos los activos cotizados disponemos de cinco datos públicos, accesibles y en los que existe un completo consenso. En todos los casos y para todos los activos cotizados tenemos un precio de Apertura, un precio de Cierre, un precio Máximo, un precio Mínimo y un Volumen negociado. Cinco datos.

datepipeSeguramente a la mayoría les parecerá poco. Realmente no es mucho, sobre todo teniendo en cuenta que la prensa económica llena páginas y más páginas a diario con todo tipo de información económica más allá de estos cinco escuálidos datos. Pero, desde el punto de vista de la Teoría de la Información, son datos inequívocamente fiables: apertura, cierre, máximo, mínimo y volumen. La ventaja que ofrecen estos datos es que son numéricos y, por lo tanto, nos permiten operar con ellos. Es, precisamente en operar sobre todos o algunos de estos cinco datos en lo que se basan los indicadores técnicos.

Espero no haber cansado innecesariamente al lector pues, en este punto, queda ya explicado por qué decidí centrar mis trabajos en investigar los indicadores técnicos. Como ya he comentado en alguna ocasión, los indicadores técnicos existentes son muchos y, por lo general, de un nivel matemático excepcional. Sus fundamentos teóricos han sido firmemente probados y, todos aquellos que ahora podemos incluir junto a nuestros gráficos, son fiables. Así que, eso nos lleva forzosamente a plantearíamos dos nuevas preguntas:

  1. ¿Para qué más indicadores, si ya hay tantos?; y,
  2. Si son tan buenos, ¿por qué, entonces, no aciertan siempre?

Para empezar, en muchas ocasiones, los usuarios no somos capaces de entenderlos y aplicarlos correctamente. Pero, en el caso de que sí seamos capaces, hay otra explicación. Volvamos a la Teoría de la Información. Cuando nos limitamos a trabajar con los cinco datos numéricos básicos de la cotización, lo hacemos convencidos de que son fiables, pero también de que son sólo una pequeña parte de la información total del sistema que rige los mercados.

Esa es la razón por la que no hay ningún indicador técnico infalible. Cada uno de los indicadores técnicos presenta alguna característica importante, pero siempre parcial. En los mercados hay flujos de información relevante que todavía no somos capaces de incluir en nuestras ecuaciones. Identificarla, muestrearla e incorporarla es un bonito desafío. Pero, antes de eso, que es un trabajo muy complejo y que seguramente desbordaría mis capacidades, afortunadamente hay algunas posibilidades de mejora en el campo de los indicadores técnicos ya existentes.

¿ES [EN BOLSA] LO TEÓRICO INÚTIL?

Empezaré con unos fragmentos extraídos del weblog Complejidad del físico y catedrático Miguel A. F. Sanjuán, un científico eminente en el campo de los sistemas complejos:

“Tradicionalmente estamos acostumbrados a pensar en ciencia teórica y en ciencia aplicada, sin embargo la teoría de la complejidad está estableciendo una nueva relación entre la ciencia teórica y la aplicada. Esta reflexión, debida al físico israelí Sorin Solomon, profesor de la Hebrew University of Jerusalén, establece que (…) cuando la tecnología actúa sobre la información, la ciencia aplicada consiste frecuentemente en operaciones de tipo abstracto aplicadas a temas de la información de la vida real. De modo que deberíamos acostumbrarnos a la expresión Ciencia Aplicada Teórica“.

Salvando las evidentes distancias, ¿a qué viene esto? Pues, a mi extraordinaria tozudez en mirarme constantemente los mercados financieros con ojos de extraño. De niño, sería mejor decir. En exigirme continuamente el “desaprendizaje” de lo poco que sé para ser capaz de entender lo evidente, que por obvio a veces se nos escapa.

Esta es una experiencia muy menor, pero a la que sigo la pista con la intuición que esconde alguna clave capaz de ser encapsulada en un algoritmo. Se trata del aparentemente caprichoso comportamiento de los gaps de apertura [diferencia en forma de hueco entre el cierre de una sesión y la apertura de la siguiente] en los mercados.

Hace tiempo diseñé una herramienta destinada a identificar el número y fuerza de los gaps de apertura que se han producido en un índice o valor denominada CazaGaps. Gracias a ella pude confirmar que una teórica especulación sobre los gaps de apertura [es decir, tomar una posición al cierre de una sesión y cerrarla a la apertura de la siguiente] es:

Me conformaré con un solo ejemplo en forma de gráfico para que se entienda a lo que me refiero, [aunque podría poner algún ejemplo de comportamiento claramente inverso].

cazagaps

Ahí podemos ver que entre abril y agosto de 2007 el FIBEX tuvo una oscilación de casi 1900 puntos en gaps de apertura en lo que podríamos definir como un lateral bajista (unos mil puntos en cuatro meses) que marca la oscilación máxima del periodo. Por el contrario, la última caída de más de 3.800 puntos en, más o menos, un mes, sólo representó 1300 puntos en gaps de apertura.

Se puede subir con gaps de apertura a la baja, se puede bajar con gaps de apertura alcistas. Todo depende de las circunstancias del momento para que la sesión corrija o amplié la sensación del mercado en apertura. ¿Es posible predecirlo y, por lo tanto, especular con ello? Pues, como cualquier otra circunstancia del mercado, yo creo que es posible establecer situaciones en que exista una probabilidad suficiente para tomar una posición en el mercado con ventaja. En ello sigo trabajando de forma discontinua, pero dando discretos pasitos adelante. Porque NO todo siempre debe ser investigación aplicada. A veces hay que dedicar tiempo a la pura teórica aunque, como se decía al principio de esta entrega, cuando actúa sobre la información misma, los límites se diluyan.

TRATANDO LA INFORMACIÓN

Para entender lo poco de interés que pueda tener mi labor es casi obligado empezar por aquí, aunque con voluntad de no extenderme más allá de lo estrictamente necesario.

Mi trabajo, como tantos otros, requiere una mirada distanciada y desapasionada. Esa mirada de conjunto que evita, como bien dice el proverbio, que los árboles nos impidan ver el bosque. Es cierto que los mercados financieros han sido muy estudiados desde distintas ramas científicas, empezando por la economía, la estadística o la matemática pura. Pero he comprobado que, por el momento, los intentos de describir los mercados financieros desde los principios de la Teoría de la Información son muy escasos, y por ahí me encaminé.

bazarPara simplificarlo, yo veo el mercado como un enorme sistema de intercambio de información. Pero el volumen de información intercambiada a cada instante es de tal magnitud que es prácticamente imposible procesarlo; casi resulta imposible distinguir ruido de señal.

La complejidad del sistema es tal que es muy difícil identificar y reconocer cada proceso aisladamente para poder aislarlo y estudiarlo o, simplemente, identificar las fuentes fiables y separarlas de las que no lo son.

Pongamos mejor un ejemplo práctico. Desde ese punto de vista, sería como pasear por un gran bazar repleto de gente ya que, en el fondo, los mercados financieros del siglo XXI no dejan de ser una forma evolucionada de un típico mercado donde compradores y vendedores se encuentran y negocian, aunque ahora sea digital y remotamente.

Desde el punto de vista de la Teoría de la Información, puedes captar alguna que otra frase entrecortada aquí y allá entre el tremendo ruido de la multitud y del propio bazar. Aunque todas las conversaciones que en él se producen sean, una por una, coherentes, seguramente no tiene mucho sentido preguntarse de qué habla el mercado en cada momento.

De las conversaciones parciales que captamos a nuestro paso, puede que lleguemos a comprender el sentido de alguna, que nos equivoquemos en la interpretación de la mayoría, o que entendamos justo lo contrario a lo que se está diciendo en otras. Eso es un problema derivado de la información fragmentada o incompleta. Además, es muy difícil saber de entre todas esas conversaciones entrecortadas, quién miente y quién dice verdad.

Pero, cuando nosotros mismos establecemos conversación con un comerciante, podemos llegar a establecer un negocio. Y, si hemos sido hábiles, ya sabremos de antemano a qué precio se está negociando esa mercancía que nos interesa en otros puntos del bazar. Así, dentro del jolgorio, del ruido y del supuesto caos de un mercado aparentemente no coherente, podemos obtener la información estrictamente necesaria para realizar un buen negocio: el nuestro.

Así manejamos la Teoría de la Información en nuestra vida cotidiana: sin pensar en ella y sin conocer sus estrictas reglas. Distinguimos señal de ruido, extraemos conclusiones de informaciones fragmentadas y separamos fuentes fiables de las que no lo son. Tratamos y procesamos toda esa la información intuitivamente. Es así de fácil y así de difícil.

PERDER PUNTOS O PERDER "PA$TA"

semaforAfortunadamente para conducir un coche no es necesario ser ni ingeniero ni mecánico. Basta con saber escoger qué pedal apretar en cada momento y conocer las señales de tráfico. Algo al alcance de la inmensa mayoría. Quien es capaz de conducir un coche, es capaz de operar en Bolsa, pues no es más difícil. Pero es bueno mencionar desde ahora mismo que, tanto en la carretera como en la Bolsa, las imprudencias se pagan. Saltarse las señales, incumplir las normas y excederse en la velocidad, tiene un alto riesgo y generalmente acaba mal en ambos casos.

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